Febrero Rojo: El Mes de Luto que Cuba No Puede Olvidar
Cuando el calendario dice "amor y amistad", la historia cubana grita represión, sangre y silencio
La dualidad trágica del mes para el pueblo...
🎅Feliz Navidad y un bondadoso año 2026
Le deseamos, de parte de todos en Patria de Martí y The CubanAmerican Voice, una muy feliz Navidad y un bondadoso año 2026.
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La Revolución del callo y el ministro Gil
Mi abuelo siempre decía: “Esta es la revolución del callo, porque la gente es revolucionaria hasta que le pisan el callo.” Abuelo sabía de lo que hablaba...
La trampa de la cortesía: cómo Trump dejó que Mamdani se hundiera solo
La política estadounidense acaba de ofrecer una escena inesperada y, a la vez, profundamente reveladora: el encuentro cordial...
La Sinfonía del Hemisferio
Movimientos de poder en el Caribe y el despertar estratégico de Estados Unidos
Pensamiento
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sino...
Cristóbal Colón, el descubridor y los descubiertos ante la historia
“Fue tal la grandeza del descubrimiento, que aquel a quien se debe no pudo comprenderla, adivinando solo una pequeña parte de la...
Obdulio Cintaya, el quedaito que odiaba el embargo
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La masacre silenciosa: Cuba, el genocidio de la infamia
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El Primer Comité Antitrumpista de Miami ha sido fundado
El ingeniero Aguililla ha convocado a sus viejos amigos de la infancia para fundar el primer Comité de Resistencia Antitrumpista de la Ciudad...
Creo que, para saber adónde se dirige China, debemos averiguar cómo piensa su pueblo y que persiguen sus gobernantes.
Durante mas de dos mil años el pensamiento chino ha sido integrado mayormente por tres grandes corrientes, el Budismo, el Taoísmo y el Confucionismo, mezcladas diabólicamente con el Marxismo en el último siglo. Sin negar la influencia de las otras, creo que las ideas de Confucio predominan en la mentalidad china por su énfasis en la educación, el orden, la responsabilidad social, la moral en el gobierno y el respeto a las jerarquías.
Mencio, uno de sus principales seguidores, añadió importantes ideas políticas como el derecho a la rebelión cuando el gobierno no cumple con sus responsabilidades y su defensa de libre comercio y mercado.
Para averiguar que persiguen sus gobernantes, debemos ocuparnos fundamentalmente de Xi Jinping, porque desde el 2013 ocupa las tres posiciones que acaparan el poder en el gobierno chino: la Secretaría General del Partido Comunista Chino, la Presidencia de la República y la Jefatura de la Comisión Central Militar.
Mi madre tuvo la previsión de llevarme al psicólogo en mi más temprana edad para fabricar un expediente médico que me libró del Servicio Militar Obligatorio. A mi favor debo decir que cumplí con esmero las orientaciones de Mami para conseguir que aquellas sesiones con la psicóloga fueran exitosas; aunque en la adolescencia, la ficción se mezcló en algún momento con la realidad y por poco se enreda la cosa. Si en algo coincidimos mientras vivió fue en no tener pulsión revolucionaria alguna y en detestar con esmero a los comunistas cubanos.
El día que fui a la oficina de reclutamiento en el barrio de Colón, con el resumen de mi expediente médico bajo el brazo, se llevaron en un camión a una treintena de muchachos que habían sido examinados en días anteriores. Iban “armados con el jarro y el cepillo de dientes” mientras compartían las bromas propias de la juventud y la plomiza resignación que imperaba a mediados de los años ochenta. Iban a perder tres años de sus vidas de un modo miserable, la mayoría de ellos lo lamentaba en mayor o menor medida. Ninguno tenía edad suficiente para saber lo breve que es nuestro paso por este mundo, y esa ingenuidad atenuaba la pérdida.
La migración ha marcado la historia de la humanidad desde sus inicios, como consecuencia de la búsqueda constante de mejores condiciones de vida, seguridad y oportunidades. En la actualidad unos 281 millones de personas viven fuera de sus países de origen, 3.5% de la población mundial. Estados Unidos y Europa recibe un 50% de los migrantes; son destinos elegidos por sus economías fuertes y estables, la promesa de mejores oportunidades, sus sistemas educativos de calidad, y la seguridad y libertades individuales.
Pero estos problemas globales deben ser analizados no desde sus consecuencias, sino por las causas sociales, políticas y económicas que los desencadenan. Las migraciones presentan raíces comunes en factores como la pobreza, los conflictos armados, la represión política o los desastres naturales, que impulsan a millones a abandonar sus hogares. Pero existen motivos menos evidentes, como la búsqueda de una mejor calidad de vida o escapar de regímenes autoritarios que restringen las libertades. El denominador común son las condiciones que impiden una vida digna en sus países de origen.
En un mundo donde la tasa de fertilidad en los países desarrollados cae drásticamente, la migración emerge como solución al desequilibrio poblacional. En estas naciones el promedio de hijos por mujer es de apenas 1.5 –por debajo del nivel de reemplazo, que es de 2.2– lo que impide mantener una población constante sin migraciones. Esta realidad tiene como consecuencia el envejecimiento de la población y la escasez de mano de obra, que amenazan con desestabilizar a economías enteras. La llegada de migrantes jóvenes y capacitados llena estas brechas, contribuyendo al crecimiento económico y al sostenimiento del sistema de bienestar social.
El peligro radica en abordar el fenómeno migratorio desde sus consecuencias, una miopía que lleva a implementar políticas restrictivas, exacerbando la estigmatización de los migrantes e ignorando las verdaderas raíces. Para enfrentar el problema migratorio es necesario entender las condiciones subyacentes que obligan a las personas a desplazarse, y atacarlas con estrategias y soluciones sostenibles.
La postura de China con su propuesta de "Civilización global" plantea un desafío adicional. Esta doctrina, que defiende la soberanía absoluta de cada nación para gobernarse según sus propios términos, legitima los regímenes autoritarios, socavando la promoción de la democracia, consolidando modelos opresivos que priorizan el poder sobre el bienestar ciudadano.
El caso venezolano ilustra cómo la inestabilidad política y violación de derechos humanos desencadena migraciones masivas en ausencia de conflictos armados o desastres naturales. Millones de venezolanos huyen por una combinación de represión política, colapso económico e inseguridad generalizada. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, sobre la base de informes de la Corte Penal Internacional, califica al régimen venezolano como "Dictadura de Estado" por las violaciones sistemáticas de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Eso convierte a Venezuela en un termómetro para América, que revela cómo la corrupción y la falta de instituciones sólidas generan crisis humanitarias de proporciones devastadoras.
Frente a este panorama, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de adoptar una posición firme y coordinada. Inacción o posturas ambiguas, como las observadas en Brasil, Colombia o México, contribuyen a perpetuar las dictaduras en Cuba, Nicaragua o Venezuela, contaminando a otros países. Los gobiernos democráticos deben unirse para defender los derechos humanos, el estado de derecho y sus instituciones con un mensaje claro de rechazo tajante a la opresión y violaciones sistemáticas.
La migración, lejos de ser un problema aislado, refleja desigualdades y tensiones globales. Abordar sus causas fundamentales requiere un enfoque holístico, que combine el respeto por los derechos humanos, la promoción de la democracia y la colaboración internacional para transformar este fenómeno en una fuerza positiva que beneficie a las sociedades de origen y destino.
Fidel Castro, el hombre que prometió una revolución “por los humildes, con los humildes y para los humildes”, pasó a la historia como el gran traidor de esas mismas palabras. En abril de 1961, con la ilusión de millones de cubanos en sus manos, proclamó esta frase que resonó como un eco de esperanza. Sin embargo, el tiempo demostró que esta revolución fue un proyecto marcado por el engaño, la destrucción y el desprecio hacia los valores y logros del pueblo cubano.
Antes de 1959, Cuba era una de las naciones más prósperas de América Latina. Su industria azucarera, su producción de tabaco y su clase media pujante eran un ejemplo para la región. Pero Fidel, en su afán de imponer un modelo colectivista, destruyó esta base económica. Las expropiaciones masivas, la nacionalización de empresas y fincas, y la subordinación de la economía a los dictados de la Unión Soviética convirtieron a Cuba en una sombra de lo que fue.
Un ejemplo claro de este desastre fue la famosa “Zafra de los 10 Millones” en 1970, un proyecto tan mal planificado que no solo no logró su objetivo, sino que llevó al país a una crisis alimentaria sin precedentes. Mientras tanto, los humildes —los mismos a quienes se les prometió prosperidad— enfrentaban el racionamiento de alimentos, el desabastecimiento crónico y un futuro sin esperanza.
Reprimir a los humildes: el doble filo de la revolución