Febrero Rojo: El Mes de Luto que Cuba No Puede Olvidar
Cuando el calendario dice "amor y amistad", la historia cubana grita represión, sangre y silencio
La dualidad trágica del mes para el pueblo...
🎅Feliz Navidad y un bondadoso año 2026
Le deseamos, de parte de todos en Patria de Martí y The CubanAmerican Voice, una muy feliz Navidad y un bondadoso año 2026.
Rogamos que la...
La Revolución del callo y el ministro Gil
Mi abuelo siempre decía: “Esta es la revolución del callo, porque la gente es revolucionaria hasta que le pisan el callo.” Abuelo sabía de lo que hablaba...
La trampa de la cortesía: cómo Trump dejó que Mamdani se hundiera solo
La política estadounidense acaba de ofrecer una escena inesperada y, a la vez, profundamente reveladora: el encuentro cordial...
La Sinfonía del Hemisferio
Movimientos de poder en el Caribe y el despertar estratégico de Estados Unidos
Pensamiento
Los instrumentos de esta sinfonía no son violines ni trombones,
sino...
Cristóbal Colón, el descubridor y los descubiertos ante la historia
“Fue tal la grandeza del descubrimiento, que aquel a quien se debe no pudo comprenderla, adivinando solo una pequeña parte de la...
Obdulio Cintaya, el quedaito que odiaba el embargo
Al mirar las noticias de ayer sobre los resultados de la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas acerca del embargo, vino a mi...
La masacre silenciosa: Cuba, el genocidio de la infamia
En el silencio de las calles cubanas, donde el hambre se confunde con la resignación y la fe con la impotencia, se desarrolla un drama que el...
El Primer Comité Antitrumpista de Miami ha sido fundado
El ingeniero Aguililla ha convocado a sus viejos amigos de la infancia para fundar el primer Comité de Resistencia Antitrumpista de la Ciudad...
Las pasiones intoxican el análisis de la realidad y dificultan el ejercicio de la política. La llegada al poder de la actual administración y las decisiones que comienza a tomar se han convertido en el nuevo campo de batalla del activismo cubano en las redes. Para algunos, Trump es una suerte de mesías planetario que nos librará de las dictaduras de izquierda por arte de magia; para otros, es un personaje abusivo y grotesco que pretende destruir la democracia y convertirse en un dictador de facto. Ambos extremos reducen la realidad a la caricatura, el exabrupto y la manipulación. Sin embargo, ni Trump ni su gobierno son una cosa ni la otra.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que Estados Unidos, al igual que cualquier nación medianamente normal, vela por sus propios intereses. Los políticos cubanoamericanos, ya sean demócratas o republicanos, defenderán los intereses de los cubanos solo en la medida en que estos coincidan con los de Estados Unidos. Pensar lo contrario sería de una ingenuidad pasmosa.
Crece choque geopolítico entre EEUU y China por 'materiales críticos' en América Latina
Según un estudio del Dr. Rafael Marrero, la expansión china en América Latina por los recursos estratégicos amenaza la seguridad tecnológica de EEUU.
MIAMI.- La creciente influencia de China en América Latina ha desatado una intensa preocupación en Estados Unidos y otras naciones occidentales. El epicentro de esta disputa geopolítica es el control de los denominados ‘materiales críticos’, recursos esenciales para el funcionamiento de las industrias tecnológicas, energéticas y de defensa.
Estos elementos, como el litio, cobre, níquel, cobalto y las denominadas tierras raras son fundamentales para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos, el almacenamiento de energías renovables, sistemas electrónicos de avanzada y tecnologías militares de vanguardia.
En ese escenario, el avance de la presencia china en la región, particularmente en el sector minero, prende las alarmas ante la posibilidad de que el control sobre estos recursos reconfigure el equilibrio del poder global.
Informe sobre ‘materiales críticos’
De acuerdo con el informe ‘Análisis del Compromiso Estratégico de EE. UU. en América Latina para Materiales Críticos’, del economista Dr. Rafael Marrero, la expansión de China en la región representa un desafío estratégico de primer orden para la seguridad nacional estadounidense.
El estudio subraya que la capacidad de China para controlar el suministro de estos elementos esenciales pone en jaque la competitividad y la autonomía de Estados Unidos, cuya economía depende en gran medida de estos insumos para impulsar sus objetivos en energías limpias, modernización tecnológica y defensa.
La estrategia china se basa en grandes inversiones en minería, infraestructura y acuerdos comerciales, bajo el paraguas de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI). El llamado Triángulo del Litio (Chile, Argentina y Bolivia) concentra más del 50% de las reservas mundiales de este mineral clave para las baterías de vehículos eléctricos.
Brasil, por su parte, se destaca en la producción de tierras raras, cobalto y níquel, cruciales para los sistemas de defensa de última generación. Esta concentración de recursos en la región, junto con la fuerte presencia de empresas chinas, crea una dependencia notable de la cadena de suministro controlada por China.
Rutas de Droga, Estaciones de Espionaje, Narco-Terrorismo, Hezbollah, Hamás: Por qué la Reincorporación de Cuba en la Lista de Patrocinadores del Terrorismo es Correcta
‘Si la orden ejecutiva de Biden hubiera permanecido en vigor, habría socavado la seguridad nacional de EE. UU. y envalentonado a dictadores en todo el mundo’ Michael Lima
La redesignación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo no solo está justificada, sino que constituye una salvaguarda fundamental para la seguridad nacional de Estados Unidos. Durante décadas, el régimen cubano ha brindado apoyo logístico y material a organizaciones terroristas, ha dado refugio a fugitivos y ha participado en actividades desestabilizadoras que amenazan directamente los intereses estadounidenses. Aunque el presidente Barack Obama eliminó esta designación en 2015, la abrumadora evidencia de la continua implicación de Cuba en actividades relacionadas con el terrorismo llevó al presidente Donald Trump a reinstaurarla en enero de 2021.
Sin embargo, en un acuerdo diplomático mediado en secreto por el Vaticano, la administración Biden retiró a Cuba de la lista el 14 de enero de 2025, a cambio del anuncio del régimen cubano de que liberaría condicionalmente a 533 presos políticos. No obstante, la decisión fue rápidamente revertida poco después por el presidente Donald Trump en su primera orden ejecutiva de su nuevo mandato.
La reincorporación de Cuba a la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo no solo está justificada, sino que es fundamental para exponer los vínculos históricos del régimen con organizaciones terroristas y abordar la amenaza constante que representa para la seguridad nacional de Estados Unidos. Con esta decisión, EE. UU. restableció sanciones cruciales contra entidades controladas por el ejército, cortando las fuentes de financiamiento de las que el régimen depende para reprimir la disidencia interna y expandir su influencia autoritaria en el extranjero.
Más allá de las negaciones oficiales, todas las pruebas apuntan a una negociación entre la administración Biden y el régimen cubano. La sincronización casi simultánea de sus anuncios revela un acuerdo político calculado. Bajo el pretexto de gestos humanitarios hacia el Vaticano, La Habana vuelve a explotar el sufrimiento de los cubanos encarcelados por ejercer derechos humanos fundamentales—cuyo número asciende a aproximadamente 1,161, más de la mitad de los incluidos en la excarcelación anunciada—utilizando a los presos políticos como moneda de cambio, una táctica recurrente a lo largo de su historia.
Si bien 166 presos políticos fueron excarcelados, las liberaciones adicionales se detuvieron tras la investidura del presidente Trump el 20 de enero. Sin embargo, ninguno de ellos fue verdaderamente liberado. En su lugar, permanecen silenciados bajo la amenaza constante de ser encarcelados nuevamente si se atreven a expresarse, participar en activismo o violar la "legalidad socialista" impuesta por el régimen. Figuras como José Daniel Ferrer ahora soportan condiciones similares a un arresto domiciliario forzado, mientras que sus seguidores enfrentan una intimidación sistemática.
Si la orden ejecutiva de Biden hubiera permanecido en vigor, habría debilitado la seguridad nacional de Estados Unidos y envalentonado a dictadores de todo el mundo para utilizar a los presos políticos como herramientas de coerción, poniendo en riesgo el derecho internacional, la seguridad y los derechos humanos.
La evidencia histórica respalda de manera abrumadora esta clasificación. Durante más de seis décadas, Cuba ha brindado apoyo directo a organizaciones terroristas en las Américas y otros continentes, incluyendo el ofrecimiento de refugio seguro a líderes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, un grupo que originalmente surgió como una guerrilla comunista y que posteriormente se transformó en una organización narco-terrorista con 6,000 miembros implicados en el tráfico de drogas, la minería ilegal y la extorsión.
En 2019, después de que el ELN perpetrara un atentado terrorista en una academia de policía en Bogotá, en el que murieron 22 cadetes, Cuba se negó a atender la solicitud de Colombia para extraditar a los negociadores del ELN, alegando protocolos diplomáticos relacionados con los diálogos de paz, mientras continuaba brindándoles refugio. Entretanto, mientras los líderes del ELN permanecían en Cuba, la organización terrorista—como han corroborado numerosos informes de organismos de derechos humanos—siguió operando en Colombia, llevando a cabo secuestros, asesinatos, violencia sexual, narcotráfico y desplazamientos forzados tanto en territorio colombiano como venezolano.
El argumento a favor de retirar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo ignora el alto costo humano de los grupos que el régimen cubano apoya. Desde mediados de enero de 2025, el ELN ha lanzado una ofensiva contra las disidencias de las FARC en Catatumbo, una zona clave para el tráfico de cocaína cerca de la frontera con Venezuela, lo que ha resultado en la muerte de más 80 civiles, además de provocar el desplazamiento de decenas de miles de personas.
Paradójicamente, el presidente Gustavo Petro, quien en su momento abogó por retirar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo y levantó las órdenes de captura contra los líderes del ELN, ahora acusa al grupo de cometer crímenes de guerra. En consonancia con el mandatario, la Fiscalía General de Colombia anunció el 22 de enero la reactivación de órdenes de captura internacionales contra 31 líderes del ELN, incluidos algunos que han encontrado refugio en Cuba en distintos momentos, lo que refuerza aún más la justificación para redesignar a Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo.
Cuba no solo brinda refugio a fugitivos de Estados Unidos como Assata Shakur y William Morales—ambos responsables de actos de terrorismo—sino que también trata la inteligencia como una mercancía. Su extensa red de espionaje opera en el extranjero, mientras que varias estaciones de interceptación electrónica en territorio cubano—presuntamente vinculadas a Rusia y China—funcionan como centros de recolección de información. La Habana luego comercializa esta inteligencia a cambio de beneficios financieros, incluso con regímenes adversarios como Irán.
Dada su cooperación de larga data con Estados hostiles, es razonable suponer que Cuba también comparte inteligencia con grupos terroristas alineados con sus aliados geopolíticos a cambio de beneficios estratégicos o financieros.
Además, Cuba mantiene comunicación directa con organizaciones terroristas como Hezbollah y Hamás, brindándoles apoyo diplomático y logístico. Su alineación con regímenes vinculados al terrorismo quedó en evidencia tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, cuando el régimen cubano se negó a condenar la agresión. En su lugar, emitió un comunicado ambiguo lamentando la escalada de violencia, condenando la presencia de Israel en los territorios palestinos y omitiendo deliberadamente los secuestros, torturas y brutales crímenes cometidos contra civiles.
Esta colaboración quedó aún más en evidencia en junio de 2023, cuando Cuba rindió homenaje a Qasem Soleimani, excomandante de la Fuerza Quds de Irán, erigiendo un busto en su honor en la Universidad de La Habana. Soleimani, responsable de orquestar milicias en Siria, Irak, Líbano y Yemen, fue celebrado en un evento al que asistieron Lis Cuesta, esposa del presidente cubano Díaz-Canel, y el rector de la universidad. Durante la ceremonia, Jamileh Alamolhoda, esposa del entonces presidente de Irán, lo presentó falsamente como un defensor de la seguridad global, encubriendo su papel en el terrorismo, mientras el evento fomentaba la admiración de los estudiantes cubanos hacia un terrorista internacional.
El papel crucial del régimen cubano en el sostenimiento del régimen de Maduro en Venezuela subraya aún más su influencia desestabilizadora. Acusado de crímenes de lesa humanidad y de vender pasaportes a operativos de Hezbollah, el régimen de Maduro ha sido apuntalado por la reestructuración de su aparato militar y de contrainteligencia, dirigida por Cuba, según lo detallado en una Misión de Determinación de Hechos de la ONU en 2022. Al exportar su modelo de control totalitario, Cuba ha contribuido a que Maduro se mantenga en el poder mediante la represión, consolidando así su estatus como patrocinador del terrorismo.
La reinstauración de sanciones por parte de la administración Trump sobre las entidades controladas por GAESA, el conglomerado militar cubano, reintrodujo una política de máxima presión, rechazando estrategias de acercamiento que fortalecían a las autocracias. Entre 2021 y 2023, GAESA desvió el 36 % del PIB de Cuba hacia el turismo, descuidando los servicios esenciales y agravando la pobreza, lo que obligó a casi un millón de cubanos a huir del país.
Documentos filtrados revelaron que GAVIOTA, una filial de GAESA, tenía $4.3 mil millones en cuentas en el extranjero, fondos que probablemente se utilizaron para actividades de cabildeo y desestabilización, mientras el régimen alegaba necesitar $339 millones anuales para alimentos y medicinas. Relajar las sanciones solo habría reforzado el control autoritario y la represión.
A la luz de estos hechos, dos cosas están claras: todos los presos políticos cubanos deben ser liberados inmediata e incondicionalmente, y el régimen cubano debe permanecer en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo. La primera cuestión no debería estar condicionada a la segunda. La historia demuestra que las concesiones a regímenes como el cubano solo fortalecen su control represivo. Para frenar su influencia, avanzar en la libertad y proteger los intereses de EE. UU., esta política debe trascender administraciones, ya que las dictaduras suelen sobrevivir a los cambios de gobierno democrático esperando un giro en las políticas
Fuente thebureau.news.
Autor: Michael Lima. Investigador y director de Democratic Spaces, una ONG que promueve la solidaridad en Canadá con defensores de derechos humanos y la sociedad civil en Cuba. Posee una maestría en Historia de América Latina otorgada por la Universidad de Toronto.
Marco Rubio se enfrenta a numerosos desafíos que compiten por su atención al iniciar su mandato como secretario de Estado de Estados Unidos. Solo en América Latina, se enfrenta a una crisis migratoria en México, una dictadura corrupta en Venezuela y la creciente influencia de China en toda la región.
Los cubanos tenemos la suerte de que Rubio se haya convertido en el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, porque conoce los desafíos de la región y también priorizará la crisis que tiene lugar a sólo 90 millas de las costas estadounidenses en Cuba.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, es un observador atento y un crítico abierto del régimen comunista de La Habana. Durante su audiencia de confirmación, Rubio dijo que Cuba está "literalmente colapsando".
Tiene razón. Mis vecinos y yo en La Habana sufrimos cortes de electricidad constantes y largas colas para conseguir alimentos y medicamentos básicos. Muchos artículos necesarios simplemente no están disponibles. La situación es aún peor en las zonas rurales de Cuba.
El apoyo al régimen está en su nivel más bajo y los cubanos se muestran cada vez más dispuestos a criticar su mala gestión económica y su autoritarismo.
Más de un millón de cubanos han huido de la isla en los últimos cuatro años, la mayoría buscó asilo en Estados Unidos. Incluso altos funcionarios del partido comunista se están marchando. Una reciente investigación del MiamiHerald concluyó que las élites corruptas de Cuba están acaparando miles de millones de dólares, mientras las redes eléctricas de Cuba fallan y su gente pasa hambre.
Entonces, ¿qué pueden hacer el secretario Rubio y la administración Trump?