Patria de Martí Artículos y Ensayos
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- Fuente/Autor: Iliana Curra
Pedro Luís Boitel por Iliana Curra
Escritora, articulista y ex prisionera política cubana. Reside en los EE. UU.
El mes de mayo fue significativo para un hombre que pasó a la historia por su valor y su firmeza. Nació un día 13 de ese mes en el año 1931. Nació para ser líder. Nació para ser un mártir, y su nombre jamás podrá ser olvidado. Como tampoco el de otros tantos hombres y mujeres que han quedado en este largo camino que ha sido la lucha por la libertad de una pequeña isla llamada Cuba, pero grande para todos los que la quieren, y la quieren libre, por sobre todas las cosas.
Pedro Luís Boitel, el joven humilde y estudioso, talentoso y dedicado. Tenaz y rebelde hasta las últimas consecuencias. Quien no pensaba en sí mismo, sino en Cuba. En la patria que lo vio nacer...y morir.
El Boitel que luchó contra el gobierno de Batista, pero que al mismo comienzo de la llamada revolución supo darse cuenta de que era traicionado. No solo él, la traición era para todos. Incluso, para los que habían dado su vida. Quien, a pesar de los ofrecimientos y las amenazas, decidió ir a elecciones universitarias sin miedo, porque nunca supo lo que era el temor. Al que evitaron el triunfo porque el absolutismo de los hermanos Castro no podían permitirle ganar. Su carisma, su inteligencia y responsabilidad fueron su sentencia. Su perseverancia y su condición de líder, su muerte.
Boitel, quien intentara fugarse de la tristemente célebre cárcel de Isla de Pinos y fuera capturado para soportar torturas, golpizas y vejaciones. El que realizara innumerables huelgas de hambre para protestar por las condiciones infrahumanas a que estaban sometidos los presos políticos. El cabecilla natural que no permitía las injusticias. Que ni los golpes, ni los encierros en celdas tapiadas de castigo lograron doblegarlo. El que nunca renunció a su libertad porque su estirpe de hombre soberano no creía en encierros injustos. Siempre fue libre, a pesar de los barrotes. A pesar del horror y del frío, del dolor y del hambre, de los bayonetazos, las patadas y el rencor con colores verde olivo. A pesar de los años que se acumularon con juicios sumarios e ilegales dentro de la prisión.
Boitel supo luchar donde es casi imposible. Donde la muerte acecha de manera constante. Donde la vida vale menos que nada y el sufrimiento es parte exclusiva del ser humano. Supo batallar hasta el final. Hasta donde pudo su cuerpo -ya golpeado y enfermo- resistir. Hasta donde sus fuerzas dijeron ¡basta! Nunca se doblegó. Nunca pidió indulgencia. Fue fiel a sus principios hasta el fin.
"Los hombres no abandonan la lucha cuando la causa es justa". Y cumplió con sus palabras. Cumplió con su propia conciencia. Con su vida joven y llena de amor por los suyos. Sufría por el dolor que provocaba a su madre, quien tratando infructuosamente de protegerlo, dormía en las afueras de la prisión. Acompañándolo en sus huelgas interminables. Amparándolo de la muerte que al final se lo arrebató de sus brazos protectores llenos de ternura que no pudieron abrazarlo en sus peores momentos, porque el odio fue más fuerte. La soberbia de un sistema dominante y enfermizo pudo más esta vez.
"El flaco", como lo llamaban cariñosamente sus amigos y compañeros de cautiverio, demostró una fuerza física asombrosa, pero su última huelga de hambre, que duró 53 días, fue demasiado para su ya gastada salud. Las golpizas y otras tantas huelgas habían deteriorado demasiado su cuerpo. Días tristes, de dolor. Inmersos en la muerte que llega lentamente y prolonga la angustia. Sus compañeros de galera saben que es inminente la pérdida. Lo cuidan, lo atienden de forma constante. Se turnan para vigilar su respiración lenta y agónica. La impotencia predomina en un lugar donde nada se puede hacer. Donde morir es parte de la vida diaria, con el beneplácito de un mundo deshumanizado y preocupado por cosas banales porque dicen que en Cuba todo está bien. Un bochorno perpetuo para la humanidad.
Boitel, no solo batalla contra la muerte, batalla también contra oficiales de la Seguridad del Estado que lo visitan para intentar conversar con él. No hay acuerdos. Nadie cede. Sus exigencias son negadas. Sus derechos humanos siguen violados y se aferra aún más. Se consume lentamente y la agonía crece por minutos, por horas, por días. Soporta el dolor como nadie. Orina sangre, vomita la bilis de un cuerpo que apenas vive de sus propias reservas. Desmayos constantes al menor de los esfuerzos. Energías que se pierden a medida que el tiempo avanza ineludiblemente. Su voz se apaga. La quietud de su cuerpo consumido y maltrecho tiene un inmenso parecido con la muerte. Pero todavía respira.
El sistema que dice respetar los derechos humanos dejará morir a un hombre. No le prestan atención médica. Decididamente la orden es dejarlo que muera. ¡Uno menos! No cuentan con la historia que lo reconocerá como un mártir. "No pretendo la muerte, pero tampoco la rehuyo". Se extingue como el sol al ponerse en una tarde triste. ¡Quieren matarlo! Y lo están logrando. Son órdenes del Ministerio del Interior, del propio gobierno. Tendrán que pagar por todo esto algún día. No es venganza. Es simplemente justicia. A exigencia de sus compañeros de galera se lo llevan ya inconsciente y frío, con la respiración lenta. Esperan le den atención médica para evitar su fallecimiento. Supuestamente lo hospitalizarían.
Según presos que conocieron su final, a Pedro Luis Boitel le negaron el cuidado médico para su vida a un corto paso de la muerte. En esas condiciones espantosas fue golpeado, maltratado por infames canallas que desconocen la compasión por un ser humano. Hay que ser muy cobardes y ruines para abusar de alguien en esas circunstancias. Su vida se apagó como la llama de una luz en las tinieblas, pero solo físicamente. Porque renació con fuerzas en el espíritu de todos los prisioneros políticos que continuaron entrando a las mugrientas cárceles castristas, las que nunca han dejado de estar llenas porque las tiranías solo entienden de represión y de muerte.
Otros presos también murieron de la misma forma. Nunca han dejado de torturar a quienes se rebelan con la dignidad tan alta como el cielo.
Ni el derecho a un entierro como es debido. Ni el derecho a llorar a una madre a quien le informaron fríamente dónde se encontraba su tumba. Atropellos y amenazas fue todo lo que recibió quien lo trajo al mundo, quien hubiera dado su propia vida por evitar su muerte. La madre, que no cesó de escribir al mundo y denunciar lo que estaba pasando con su querido Pedro en una época de florecimiento castrista, cuando casi todos hacían reverencias a Fidel Castro, apoyado por la potencia comunista de la tierra y sus acólitos.
El mes de mayo vuelve a ser significativo para su vida. Esta vez se trata de su muerte. El día 24, luego de casi tres meses sin probar alimentos deja de existir sin haber recibido el mínimo de atención. Lo dejaron morir sin ponerle un suero para revivirlo, para traerlo de ese mundo lejano que todos conoceremos un día, pero que no era preciso ir en ese momento. Tenía mucho por hacer. Tenía 41 años recién cumplidos.
Pero Boitel después de su muerte sigue vivo en las organizaciones opositoras que llevan su nombre, que resisten los embates de una represión que no cesa. Pedro Luis Boitel está en la mente y en la sangre de cada cubano que se opone al sometimiento y lucha a diario para lograr la libertad de Cuba. En cada prisionero político que soporta con decoro y vergüenza en las inmundas cárceles que un día se abrirán para no tener adentro a más presos por ideas, porque las ideas no se encarcelan. Tampoco mueren.
www.payolibre.com
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- Fuente/Autor: Orlando Fondevila
El Ideal De Equilibrio En José Martí por Orlando Fondevila
Poeta, articulista y escritor cubano residente en España.
Hay ideas claves para definir a un hombre. Para definirlo por entero, como conductora guía de su vida, como su tronco existencial, como la llave maestra que nos abre todos sus enigmas y nos los explica, sencilla y prontamente, como en un golpe de luz. Esa idea clave es, en el caso Martí, el concepto-actitud de equilibrio.
El equilibrio es un muy antiguo ideal humano. Los griegos, esos increíbles forjadores de lo que llamamos civilización occidental, lo buscaron hasta la obsesión. Pero el justo medio siempre se le ha encabritado al hombre, le ha resultado huidizo, casi inasible. Lo abrumadoramente reiterado ha sido el más o menos brusco desplazamiento hacia uno u otro lado de la balanza. Malhadado destino. Por suerte, el empeño en la dirección correcta también ha sido recurrente, aunque pocas veces con éxito.
José Martí, el cubano sin par, tuvo al equilibrio como vocación pautadora de su vida, y si no fue su señor absoluto, sí lo residenció como pocos en su espíritu único. Artista del más selecto Panteón del Arte, Martí caminó la cuerda floja del arte verdadero con la pasmosa seguridad y maña de los predestinados. Las eternas disputas entre lo culto y lo popular, entre hondura y sencillez, entre críptico e inteligible, se deshacen como agua mansa ante el imperio equilibrador de su genio. Su poesía, sobre todo sus Versos Sencillos y su Ismaelillo, prodigia el artístico equilibrio, trasciende todo posible encono crítico y se nos entrega como un summum armónico, sólo que aquí no a nivel de llanuras sino de conspicuas cordilleras. Estos versos martianos enamoran por igual al oído más educado y al más humilde y distanciado, a condición de que no falte en ellos la fibra humana. ¿Y qué decir del mensaje, a la vez siempre ancilar y siempre bello, porque en él la espada ha de tener empuñadura de gala y el azadón colores finos e inspiradores, o no ser? Equilibrio. ¿Y del contubernio de la perla más rancia y herencial del idioma con la audacia inventora? ¿Y del sueño romántico con las amarras bien fincadas a la tierra? ¿Y del aristocrático gusto, aromado siempre de flores silvestres y dignas callosidades? Equilibrio. Para Martí está en el equilibrio la única posible perfección humana, de por sí imperfecta. Otros perfeccionistas intentos huidores del equilibrio, no han sido más que terribles aberraciones, sean políticas, religiosas, éticas o estéticas, las que recostadas con fiereza hacia uno de los lados de la balanza, no han conseguido sino feas y brutales imperfecciones.
Mucho se ha destacado el amor como cualidad raigal en nuestro Apóstol, la absoluta ausencia de odio. Que su amor lo bebió ávidamente de la Biblia, que es de cristiana inspiración, nadie lo duda. Que el amor a Dios es en él la fuente inicial e inacabable para cualquier otro amor, es aserto indiscutible. Pero aún ese amor o cualquier otro-ha ocurrido- puede inducir torcimientos nefastos, negadores, odiadores incluso, cuando no es asumido con sentido de equilibrio. Torquemada amaba a Dios y también los actuales musulmanes del Partido de Dios. Probablemente, muchos seguidores de Stalin y Mao amaban sinceramente la "causa del proletariado". Casos de amor enfermo por falta de equilibrio.
Martí, como sabemos, concibió su vida como una misión cívica: la de fundar una patria libre y generosa. En la búsqueda de esa realización es donde refulge más cercana y llamativamente el equilibrio martiano. Aquí, tocados intereses y pasiones humanas, ha sido objeto el Maestro de tergiversaciones y ocultamientos, por lo que no me queda más remedio que citarlo, como seguro apuntalamiento de mi reflexión. En un artículo titulado "Pobres y Ricos" (O/C/2-251) escribe: El mundo es equilibrio, hay que poner en paz a tiempo las dos pesas de la balanza. Casi sobra el comentario. Las dos pesas de la balanza que él llama a poner en paz, a equilibrar, no son otras que las del trabajo y el capital, la de los pobres y los ricos. La solución que el ve y aconseja, no es la absolutización de uno de los factores con el aplastamiento del otro, sino justamente el equilibrio. A todo lo largo de su meditar y hablar insiste una y otra vez en la advertencia. La República-nos dice- no será el predominio injusto de una clase de cubanos sobre las demás, sino el equilibrio abierto y sincero de todas las fuerzas reales del país, y del pensamiento y deseo libres de los cubanos todos. No queremos redimirnos de una tiranía para entrar en otra. No queremos salir de una hipocresía para caer en otra.(O/C/2-255). Afirmaciones de este cariz se reiteran una y otra vez a lo largo de toda la prosa política de nuestro héroe. Al respecto les cito otra advertencia diáfana: en carta a Juan Arnao, de 5 de diciembre de l887 le expresa, en claro reclamo de una sociedad plural y equilibrada: debemos impedir que las simpatías revolucionarias (independentistas) en Cuba se tuerzan y esclavicen por ningún interés de grupo, para la preponderancia de una clase social, o la autoridad desmedida de una autoridad militar o civil, ni de una comarca determinada, ni de una raza sobre otra. Lo claro y directo del lenguaje prácticamente excusa el análisis. Hay más. En su artículo "Adelante, juntos", es enfático al afirmar: Si lleváramos en el pecho rencoroso la venganza que dificulta, cuando no destruye por completo, las conquistas sagradas de la justicia... si moviéramos a nuestra patria a una guerra tramada en la tiniebla, con ayuda o compromisos de magnates o desheredados, que impedirían después la felicidad, y concordia forzosa, de unos y de otros...(O/C-2-14) no valdría la pena el sacrificio por la república. Equilibrio, concordia, tolerancia, diálogo, amor. Sin esto no hay república ni independencia deseables. Su ideal es el equilibrio para poner en el centro al hombre.
Es igualmente ejemplar, por su ponderado equilibrio, el análisis martiano de las teorías socialistas, marxistas o anarquistas de tanta virulencia en su época, sea en las ideas o en la práctica, que le hicieron inquietarse espantado ante sus futuras consecuencias, que él no conoció, pero nosotros sí, confirmando sus aprehensiones. Además de sus muy conocidos juicios expresados en el comentario sobre el libro de Herbert Spencer La futura esclavitud, o sus cartas sobre el tema a Valdés Domínguez, o en sus valoraciones a la muerte de Karl Marx, o en su prólogo al libro de Castro Palomino Cuentos de hoy y de mañana-el cual recomienda enfáticamente- en el que se denuncian los horrores de una posible sociedad comunista totalitaria, sintetizado genialmente por Martí en el apotegma: si la tierra llegara a ser una comunidad inmensa no habría árbol más cuajado de frutos que de rebeldes gloriosos el patíbulo; además de todo esto, me parece antológica su conclusión sobre estas doctrinas y prácticas socialistas cuando advierte: De todo esto, por supuesto, sólo se puede considerar el buen deseo (se refiere al programa socialista) falta el espacio preciso para el crecimiento irrepresible de la naturaleza humana, que es la base de todo sistema social posible...lo innatural, aún cuando sea lo perfecto, no vive largo tiempo (Correspondencia al Partido Liberal). Finalmente señala lo excesivo no será, pero lo justo será (O/C.5-l07). Termino por ahora con una desgarrada pregunta de interminable vigencia: ¿qué nos ha pasado a los cubanos que con semejante legado hemos hecho añicos todas las balanzas? No nos abandonemos a la esterilidad escéptica o la corrosiva desesperanza. Hagamos por fin el ideal martiano. Animémonos con su incólume fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud. Solo ese ideal y esa fe, y el favor de Dios, salvarán a nuestra nación.
Revista Hispano Cubana
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- Fuente/Autor: Carlos Sabino
La economía venezolana en manos del Estado por Carlos Sabino
Sociólogo y economista argentino. Ha sido investigador académico, autor y articulista. Recibió un Doctorado en ciencias sociales de la Universidad Central de Venezuela. Ejerce como profesor en la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala).
El socialismo del siglo XXI que ha comenzado a poner en práctica el presidente venezolano Hugo Chávez está mostrando ya algunos resultados concretos. Tanto la Electricidad de Caracas como la principal empresa de telecomunicaciones del país, la CANTV, están ahora nacionalizadas, o para decirlo con más exactitud, han pasado al control directo del estado. En ambos casos el gobierno venezolano ha procedido a comprar –a precio de mercado- varios paquetes accionarios que estaban en manos privadas, de modo de obtener un control absoluto sobre dichas empresas. El gasto en que se ha incurrido no ha sido poco, pues supera con creces la cifra de los 2.000 millones de dólares. Sólo en la CANTV, que estuvo durante 16 años en manos privadas, se han gastado unos 1.600 millones.
Es muy probable que pronto corra el mismo destino SIDOR, la Siderúrgica del Orinoco, y varias otras empresas que el gobierno considera "estratégicas" para la economía del país; se ha decidido, además, revocar las concesiones petroleras que tenían desde hace diez años varias corporaciones internacionales para extraer los petróleos pesados y las arenas bituminosas que existen en el sureste de Venezuela, lo cual requiere de una tecnología realmente muy avanzada. Más grave aún desde el punto de vista político es que el gobierno ha decidido no renovar la concesión de la televisora venezolana de mayor cobertura, RCTV, la única de señal abierta que todavía no estaba bajo el control de los partidarios de Chávez. Se mantiene, entretanto, un control de cambios sumamente estricto, que dificulta seriamente las importaciones privadas y, por supuesto, la llegada de inversiones extranjeras al país, ahora prácticamente nulas. Caracas sufre ahora la escasez y el desabastecimiento de muchos productos, desde alimentos a medicinas, que no se importan en la cantidad requerida o con la velocidad necesaria para satisfacer las necesidades del consumo.
Las operaciones de compra de empresas privadas no tienen ninguna justificación económica o social, pues se trata de compañías que estaban funcionando normalmente, arrojando razonables ganancias y prestando un buen servicio a los consumidores. La CANTV, por ejemplo, había sido privatizada en 1991 por cuanto, bajo control estatal, se había mostrado incapaz de satisfacer las necesidades de la población. Hasta esa época era prácticamente imposible conseguir nuevas líneas telefónicas, las instalaciones se habían vuelto obsoletas y la empresa producía constantes pérdidas, mientras no eran pocos los casos de corrupción. Desde su privatización, por otra parte, la CANTV había cambiado por completo: con casi cuatro millones de líneas fijas y ocho de móviles o celulares, en un país de 26 millones de habitantes, la CANTV resultaba la principal empresa de telecomunicaciones de Venezuela, prestaba un excelente servicio y, de paso, lo hacía a un precio completamente accesible para el consumidor, como lo muestran claramente las cifras que acabamos de señalar. ¿Por qué, entonces, volverla a comprar, por qué pasarla nuevamente al control del estado?
Las razones, obviamente, son de tipo político. Chávez y sus seguidores quieren consolidar el control que ya tienen sobre el país extendiendo su dominio al plano de la economía. Adueñándose de las comunicaciones y la televisión podrán asegurar su completo control sobre todo lo que ocurre en Venezuela, ya que la actividad petrolera se encuentra estatizada hace más de tres décadas y el estado es poderoso gracias a sus enormes ingresos. Tendrán también en sus manos la mayoría de las grandes industrias y, a través del control de cambios, podrán ejercer toda la presión que deseen sobre las restantes empresas privadas que queden luego de esta oleada estatizadora.
Venezuela será entonces completamente socialista, aunque se mantendrá cierta ilusoria apariencia de libertad: existirá propiedad privada, es cierto, pero toda empresa tendrá que someterse a los dictados del gobierno o, de lo contrario, tendrá que desaparecer; habrá elecciones, claro está, pero con un dispositivo electrónico tan bien montado que asegure la continua victoria del gobierno y la reelección perpetua de Hugo Chávez; habrá libertades para circular dentro y fuera del país, al menos por un tiempo, pero el gobierno se asegurará el control absoluto de la educación y de los tribunales.
Este socialismo del siglo XXI se parecerá enormemente, entonces, al régimen que establecieron Mussolini en Italia y Hitler en Alemania, a la Cuba de Fidel Castro y a otros países que, fascistas o comunistas, ahogaron por completo la libertad de los individuos durante las nefastas dictaduras que fueron tan características del siglo XX. La única diferencia de importancia es que Chávez habrá logrado todo esto sin recurrir a la violencia, manteniendo ciertas apariencias democráticas que quiere preservar para que se lo siga aceptando aún dentro del mundo civilizado. ¿Hasta cuando durará esta situación? No lo podemos saber, por supuesto, aunque sí sabemos que los pobres seguirán siendo pobres y que el dinero petrolero se acabará tarde o temprano. Pero, es triste decirlo, la dictadura implacable de quien controla todos los resortes políticos y económicos del poder durará, posiblemente, un largo y angustioso tiempo.
www.elindependent.org
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- Fuente/Autor: Armando Ribas
Constitución, Muerte y Transfiguración por Armando Ribas
Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador cubano que reside en la Argentina. Se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana y en 1960 obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University (Dallas, Texas, EE.UU.). Es columnista para el Diario de las Américas y otras publicaciones.
En esa oportunidad Argentina se .adelantó a Europa en su proyecto político, ya que en el siglo XIX, la amante de Zeus gestaba las doctrinas totalitarias que asolaron al mundo en el siglo XX. Así Europa fue salvada de los europeos por los americanos en tres oportunidades durante este siglo, como bien señalara Francois Revel en su ¨La obsesión antiamericana¨.
Envuelta en dicha Constitución, Argentina, pasó de ser uno de los países más pobres del continente, a ser el octavo país del mundo. La inmigración, el sistema de votación mas elocuente, pobló al país, que pasó de un millón de habitantes y un ochenta por ciento de analfabetos, a siete millones y veinticinco por ciento respectivamente, a principios del siglo XX.
La revisión del texto constitucional muestra el carácter liberal de la misma. Es decir el predominio de los derechos individuales por sobre las mayorías y límite del poder político mediante. Los principios que trasunta la declaración de derechos y garantías , son la prueba manifiesta del carácter liberal y, por consiguiente, antisocialista de dicha Constitución. En ese sentido, es importante recordar que no existe el llamado "centro" como una síntesis del liberalismo y el socialismo. Ésa es la patraña en la cual hemos caído y por la cual la izquierda, a todo el que defiende la Constitución de 1853-60, lo acusa de ser de derecha, fascista o nazi. EÉsa es la patraña conforme a la cual se ha definido como tal al denominado neoliberalismo.
El socialismo es una doctrina antitética al liberalismo por mas que Bernstein, el autor de la social democracia haya sostenido en sus ¨Precondiciones del Socialismo¨ que aquél era la.superación histórica del segundo, y así dice: ¨el socialismo es el heredero legitimo del liberalismo. No hay ningún pensamiento realmente liberal que no pertenezca a los elementos de las ideas del socialismo¨. A ésta conclusión sólo puede arribarse si se adopta como liberal el pensamiento surgido del iluminismo, que diera lugar a la Revolución Francesa. La realidad es que el socialismo parte de principios antropomorficos, antitéticos al liberalismo. Así en el orden antropológico el liberalismo se funda en la falibilidad de la naturaleza humana y por consiguiente en que ésta es inmodificable. Por el contrario el socialismo cree en la modificación de la naturaleza humana y busca la creación del hombre nuevo, que ame al prójimo más que a si mismo. En el orden de la ética el socialismo parte, tal como lo señalara Rousseau, de la incompatibilidad a priori de los intereses particulares y los intereses generales. El liberalismo por el contrario cree en la compatibilidad de los mismos y por tanto defiende y protege los derechos individuales. En el orden político por tanto el socialismo sostiene el prevalecimiento de los derechos sociales sobre los derechos individuales (justicia social).
Como expresé más arriba, la Constitución de 1853-60 era una Constitución liberal y, por tanto, las ideas socialistas al desconocer los derechos individuales, eran inconstitucionales. La adición del articulo 14 bis introdujo ya una caja de pandora en el carácter de la Constitución. No me voy a detener el en análisis del mismo, pues mi propósito en la actualidad es analizar lo que considero la socialización de la Constitución de 1853-60, que surgió de la reforma, a través del pacto de Olivos, entre el demoníaco Menen y e hiperdemocratico Alfonsín. Dicha reforma de hecho es más bien una transformación.
Antes de adentrarme en el susodicho análisis quiero recordar las palabras de Alberdi en su ¨Sistema económico y rentístico de la Constitución Argentina¨. Allí el gran ausente dice: ¨Ella puede ser respetada en su principio, y desconocida y atacada en lo que tiene de mas precioso, - en el uso y disponibilidad de sus ventajas. Los tiranos más de una vez han empleado esta distinción sofistica para embargar la propiedad, que no se atrevían a desconocer. El socialismo hipócrita y tímido, que no ha osado desconocer el derecho de propiedad, ha empleado el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la organización del trabajo. Teniendo esto en mira y que la propiedad sin el uso limitado es un derecho niminal, la Constitución argentina ha consagrado por su articulo 14 el derecho amplísimo de usar y disponer de su propiedad , con lo cual he echado un cerrojo de fierro a los avances del socialismo¨.
Pues bien el cerrojo fue abierto por la reforma de 1994. Como puede apreciarse de esas palabras es evidente el pensamiento liberal y antisocialista del creador de la Constitución Nacional. La reforma de 1994 incluyó en el articulo 75, donde se explicitan las facultades del Congreso, el inciso 19 que expresa: ¨Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento. Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio; promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado será Cámara de origen¨.
Como puede apreciarse de la redacción de este inciso, el mismo capacita al Congreso a todo. Es decir de hecho y de derecho los derechos garantizados en la denominada parte dogmática quedan a merced de la voluntad del Congreso. Pero, como si fuera poco, se introduce el articulo 76 que capacita al Congreso a delegar esas facultades el poder ejecutivo en determinadas circunstancias. Así dice el susodicho articulo: ¨se prohíbe la delegación del Poder Legislativo en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia publica, con plazo fijado para su ejecución y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca. La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo anterior no importara revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia de la delegación legislativa."
A partir de estas dos disposiciones y aun sin considerar otras que podrían inscribirse en la misma tendencia, la reforma significa la conversión de una Constitución liberal en socialista. De hecho y de derecho prácticamente se elimina el rol fundamental de la Corte Suprema, cuya función por antonomasia es la defensa de los derechos individuales garantizados por la Constitución. Ante facultades tan amplias ¿qué puede hacer en el orden jurídico la Corte Suprema para declarar una ley o un decreto de necesidad y urgencia, inconstitucional?.
Podemos decir entonces que la reforma significa la socialización de la Constitución. Insisto no fue una reforma sino una transformación. El resultado es la contradicción y la dictadura jurídica que hoy nos gobierna en nombre del pueblo. Y de la dictadura a la tiranía no hay mas que un paso, y ese paso es el control del poder para lo cual se requiere la sumisión de las fuerzas armadas.
Por otra parte es evidente que la aparente limitación a la delegación de facultades que surge de su supeditación al estado de emergencia queda jurídicamente superada. Ello se debe a que la primera condición que se refiere a determinadas materias de administración es lo suficientemente amplia como para legalizar dicha delegación en cualquier caso. Máxime cuando no se especifican cuáles son las materias de administración a las que se refiere dicha norma.
Es significativo que esta muerte y transfiguración de la Constitución liberal pueda haber sido calificado como obra del neoliberalismo. La realidad fue muy otra, como hemos visto, pues el socialismo que impregna la reforma es la antitesis de los constituyentes de 1853 y resulta en la concentración de poder que estamos viendo, y que había sido prevista por Tocqueville.
Esta distorsión de la realidad es una característica universal de la izquierda, que como bien la define Thomas Sowell resulta de la Visión de los Ungidos¨. Ya esta visión colaboró de manera manifiesta al producirse la colusión entre el socialismo fiscal (aumento del gasto publico, y regulaciones), y la ortodoxia monetaria (control monetario y fijación del tipo de cambio nominal). La consecuencia fue la destrucción del sector productivo (agrícola e industrial), que sirvió de excusa para el golpe de estado civil del 2001.
Ahora, como complemento de esta ¨Vision de los Ungidos¨ tenemos un nuevo estudio del Banco Mundial según el cual la estadística muestra que la igualdad económica determina un mayor crecimiento. Así a partir de la idea ¨políticamente correcta¨ de la igualdad económica, se invierte la relación de causalidad. Consecuentemente se ignora que es la libertad la que determina un mayor crecimiento y la mayor igualdad es una consecuencia no un presupuesto. La mayor desigualdad surge por el contrario de la pretensión de igualdad que determina la mayor desigualdad política que es el despotismo electivo. Ahora legalmente avalado por la muerte y transfiguración de la Constitución, Pacto de Olivos mediante, se ha creado el neosocialismo con los presupuestos de siempre: mayor desigualdad política y mayor pobreza.
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