Patria de Martí Artículos y Ensayos
Febrero Rojo: El Mes de Luto que Cuba No Puede Olvidar
Jose TaranoFebrero Rojo: El Mes de Luto que Cuba No Puede Olvidar Cuando el calendario dice "amor y amistad", la historia cubana grita represión, sangre y silencio La dualidad trágica del mes para el pueblo...
[Lee el artículo completo]Feliz Navidad y un bondadoso año 2026
Patria de Martí🎅Feliz Navidad y un bondadoso año 2026 Le deseamos, de parte de todos en Patria de Martí y The CubanAmerican Voice, una muy feliz Navidad y un bondadoso año 2026. Rogamos que la...
[Lee el artículo completo]La Revolución del callo y el ministro Gil
Eduardo MesaLa Revolución del callo y el ministro Gil Mi abuelo siempre decía: “Esta es la revolución del callo, porque la gente es revolucionaria hasta que le pisan el callo.” Abuelo sabía de lo que hablaba...
[Lee el artículo completo]La trampa de la cortesía: cómo Trump dejó que Mamdani se hundiera solo
Jorge Luis LeónLa trampa de la cortesía: cómo Trump dejó que Mamdani se hundiera solo La política estadounidense acaba de ofrecer una escena inesperada y, a la vez, profundamente reveladora: el encuentro cordial...
[Lee el artículo completo]La Sinfonía del Hemisferio
Armando M D'FanaLa Sinfonía del Hemisferio Movimientos de poder en el Caribe y el despertar estratégico de Estados Unidos Pensamiento Los instrumentos de esta sinfonía no son violines ni trombones, sino...
[Lee el artículo completo]Cristóbal Colón, el descubridor y los descubiertos ante la historia
Vicente Morín AguadoCristóbal Colón, el descubridor y los descubiertos ante la historia “Fue tal la grandeza del descubrimiento, que aquel a quien se debe no pudo comprenderla, adivinando solo una pequeña parte de la...
[Lee el artículo completo]Obdulio Cintaya, el quedaito que odiaba el embargo
Eduardo MesaObdulio Cintaya, el quedaito que odiaba el embargo Al mirar las noticias de ayer sobre los resultados de la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas acerca del embargo, vino a mi...
[Lee el artículo completo]La masacre silenciosa: Cuba, el genocidio de la infamia
Jorge Luis LeónLa masacre silenciosa: Cuba, el genocidio de la infamia En el silencio de las calles cubanas, donde el hambre se confunde con la resignación y la fe con la impotencia, se desarrolla un drama que el...
[Lee el artículo completo]El Primer Comité Antitrumpista de Miami ha sido fundado
Eduardo MesaEl Primer Comité Antitrumpista de Miami ha sido fundado El ingeniero Aguililla ha convocado a sus viejos amigos de la infancia para fundar el primer Comité de Resistencia Antitrumpista de la Ciudad...
[Lee el artículo completo]- Pilar Rahola
Del chavismo a la imbecilidad por Pilar Rahola
Nacida en Barcelona, España es Doctora en Filología Hispánica y Catalana por la Universidad de Barcelona. Ha sido autora, conferencista y periodista de televisión, radioy prensa escrita. Fue ex-diputada en el Parlamento español por la Izquierda Republicana Catalana y ex-vicealcaldesa de la ciudad de Barcelona. En la actualidad, en el terreno periodístico, escribe en tres periódicos españoles, diario Avui (en catalán), El País y El Periódico.
La capacidad de la izquierda por enamorarse de monstruos corre paralela a su capacidad para errar históricamente y gozar de total impunidad. A pesar de que estoy convencida de que es a la izquierda del panorama ideológico, donde se han gestado las ideas con más buena intención, y donde la utopía ha generado sueños colectivos, también creo que, bajo su amparo, se han consolidado dictadores terribles, y se han elevado a los altares a grandes pensadores inútiles. La izquierda es responsable de no haber hecho ningún juicio histórico a Stalin, mientras lo hacía con Hitler, y, al mismo tiempo que se manifestaba contra las barbaridades de Pinochet, elevaba a la categoría de heroicidad las barbaridades que cometía Fidel Castro. No solo no ha estado a la altura de la exigencia moral de la justicia, sino que, aún en la actualidad, mantiene la coartada de episodios infumables y malvados de la historia reciente. Por supuesto, mientras su deporte nacional es el antiamericanismo, esa misma izquierda nunca ha hecho las paces con su mala, pesante y funesta complicidad soviética. Complicidad que acarrea la dura carga de millones de represaliados y muertos.
Sin embargo, y llevada por el "buenismo" de la cosa, una llega a creer que los errores del pasado no marcarán las pautas de los errores del presente, pero la tendencia parece la contraria. Y el ejemplo más notorio lo ha dado la foto de Viena, donde dirigentes de la izquierda europea aplaudían cual posesos las imbecilidades populistas de Hugo Chavez y Evo Morales. Autopresentados como hermanos de los pobres y enemigos del Gran Satán imperial, y bien pertrechados por su apéndice cubano, verbalizaron tal cantidad de simplismos populistas, que podrían llenar páginas enteras de humor político. Que sean personajes que tienen a Cuba o a Venezuela bajo la más férrea censura ideológica y, directamente, bajo el miedo, los que alcen la bandera de la libertad, nos recuerda hasta que punto la demagogia, cuando se viste de revolución pendiente, se vende barato y se vende fácil. Que además, los mismos tipos que se cargan la legalidad internacional en Bolivia, o consideran Libia como un modelo amigo, o facilitan los movimientos del terrorismo colombiano, hablen de derecho internacional, nos recuerda hasta qué punto los autarcas pseudolibertadores se liberan del complejo de la verdad. Aprendices de revolucionarios de tres al cuarto, esconden bajo sus faldas maternales, a régimenes corruptos, despóticos y censores. Tienen de libertadores lo mismo que tenían las checas soviéticas, que también defendían al pueblo reprimiéndolo. La diferencia es que ahora estos tipos manejan grandes medios de comunicación y el populismo vuela por los ordenadores de los ingenuos del mundo. Stalin con Internet. ¿Qué le pasa a Latinoamérica, que lejos de iniciar procesos emancipadores sólidos y serios, inicia derivadas sin otra salida que la frustración, el engaño y la corrupción? ¿Y qué le pasa a una izquierda incapaz de ir hacia la modernidad, tan obsesionada por los mitos de su adolescencia, que aún cree que el Che Guevara tenía razón. Y que lo reencarna cada demagogo que consigue llegar al poder? Le pasa lo que siempre le pasó, que una parte de la izquierda que menta el nombre de la libertad, lo hace en vano. Una parte de la izquierda que se manifiesta, grita, critica, berrea, nunca creyó en la libertad. Levanta su bandera hasta el paroxismo, pero no es la libertad lo que muestra, sino el populismo, el mesianismo y el maniqueísmo. Y cuando ello ocurre, siempre ocurre lo mismo: la bandera queda asqueada de tanto mal uso y, generalmente se mancha. Se mancha de todo, de mentiras, de manipulaciones, de corrupción, y hasta se mancha de sangre.
Tomado de Revista El Temps. Valencia.
- Juan José Garrido Koechlin
Cuando vayas a La Habana por Juan José Garrido Koechlin
Natural del Perú. Es profesor de la Escuela Económica Austriaca de la Universidad de Ciencias Aplicadas (Perú), Director del Instituto Acción, investigador académico y columnista. Obtuvo de St. Edwards University una Maestría de Administración de Negocios (MBA).
El último número de la revista Foreign Policy destaca un debate sobre la situación de la isla cubana ante la inminente muerte del dictador Fidel Castro[1] . La polémica, entre el socialista Ignacio Ramonet y el liberal Alberto Montaner, más que una pila de asombrosa información, es una manifestación de lo que todos ya sabemos: de Castro solo se polemiza apasionadamente. No se puede ser equilibrado. O se le abomina, o se le idolatra. Y debería ser así. A la libertad se le defiende o se le conspira. Los que optamos por lo primero solo podemos hacerlo con el apasionamiento con el que conspiran lo segundos.
Las cifras de Castro hablan por sí mismas: 31, 173 muertos y más de medio millón de torturados[2] , su fortuna se calcula en los cientos y miles de millones (Forbes estima la fortuna del dictador en $900 millones, basado en un análisis sobre la red de poder y acceso económico que el mismo ostenta sobre diversos negocios y conglomerados estatales[3] ; sin embargo, la CIA –utilizando una metodología muy similar- la calcula en más de $2100 millones[4] ), y ostenta al menos 59 residencias y 10 cotos de caza[5], en el segundo país menos libre del mundo –solo superado por Corea del Norte[6] -. En resumen: es un dictador asesino, corrupto, amoral.
Sus prácticas político-económicas, fundadas en el planteamiento marxista, se pueden reducir en las palabras de Darío Machado[7] : "el socialismo, en tanto acción superadora, debe fundarse en el predominio de la propiedad social socialista, en el trabajo en beneficio de todos, en el colectivismo, en un concepto socialista del bienestar y de la justicia social, en la cooperación y en la solidaridad". En otras palabras, el individuo es un medio para los fines de otros; por ello, su libertad, el derecho a la vida y a la mejora de la calidad de la misma, a la propiedad y a los frutos de la misma, no existen. Son enajenables; o lo que es lo mismo, son pasivos de robo, saqueo, hurto. Tal cual actúan Chávez y Morales. El resultado de dichas prácticas: el empobrecimiento generalizado de la isla. Al resumen anterior, añadir: empobrecedor.
Empero, para sus defensores –aparentemente- la vida es un juego de suma cero: ¡Castro ha matado, pero Bush también! Como si los crímenes se pudieran justificar alumbrando los crímenes de otro; ¡Para qué quiere
fortuna, si tiene todo lo que quiere! Cuando lo cierto y concreto es que la tiene, la ostenta, y la disfruta, más allá de lo que psicológicamente produzca dicha realidad en la mente de sus defensores...la prueba que el sol ilumina es que –justamente- ilumina, tal cual la prueba de la fortuna del dictador es que la ostenta día a día, con sus coches, mujeres, mansiones, vicios, y etcéteras; ¡Pero el modelo cubano funciona, hay baja mortalidad infantil y casi nulo analfabetismo! Como si eso compensara la pérdida de las libertades individuales, más allá de que son realmente objetivos de propaganda, realizados con la única intención de poder defender el modelo opresivo con algún indicador positivo.
Como dicho: con Castro, solo existen posiciones apasionadas. Los místicos dirán que algo bueno existe en su legado. Si la vida es eso, buscar cualquier dato o posición subjetiva que permita apalancar defensas sobre basuras de este tipo, entonces encontrarán justificaciones para cualquier robo, cualquier asesinato, o cualquier otro delito. Algunos creemos que existen cuestiones primeras, aquellas que son del tipo dicotómico (e.g. negro o blanco); para mí, la libertad es una de ellas.
[1] Ver: http://www.fp-es.org/index.asp
[2] Ver documental "Los Muertos de Castro" en http://www.cubademocraciayvida.org y el recuento de cifras en el Miami Herald del 23 de Abril del 2006.
[3] Ver: http://www.forbes.com/2006/05/04/rich-kings-dictators_cz_lk_0504royals.html
[4] Ver: http://www.contactomagazine.com/castrofortuna072506.htm
[5] Ver: http://www.cubademocraciayvida.org/...
[6] Ver: http://www.heritage.org/research/features/index/...
[7] Ver: http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0249.htm
www.institutoaccion.com
- Juan Suárez y Blanca R. García
Los hombres de empresa de la Cuba de ayer por Juan Suárez y Blanca R. García
Juan Suárez es natural de Camajuaní, y su esposa, Blanca R. García nació en Perico, también en Cuba. El Sr. Suárez es escritor, poeta, empresario y director de la casa editorial Ediciones Suagar. La Dra. García es, también, escritora, articulista y editora de Ediciones Suagar. Profesora Eméritus de Wagner Collage (Staten Island, Nueva York, EE.UU.)
A Cuba le ha sido dado vivir como pueblo una de esas horas amargas, que a veces Dios le regala a un grupo grande, para templarlo como el acero. Pocas veces en la historia de la humanidad, a la locura le es permitido dirigir los destinos de un pueblo. A nosotros por un raro sino, nos ha tocado vivirlo en carne propia.
Cuba ha sido sacrificada en el altar de la enajenación por su gran sacerdote –el anticristo– que bajó de la Sierra Maestra con un rosario al cuello. De todos los desafueros que ha cometido este enajenado, en todos estos años que le ha tomado convertir a Cuba en un montón de escombros, el que más me duele por el daño irreparable que le hizo a la nación, es cómo destruyó a los hombres de empresa de la Cuba de ayer.
Estos empresarios, crearon la industria azucarera moderna. El desarrollo de la ganadería nacional que estaba a la altura de la de Rancho King en Texas, EE.UU. Esto lo podíamos ver en la Isla de Turiguanó, provincia de Camagüey y en los centros ganaderos de las provincias orientales. Las fincas arroceras con sus regadíos y molinos, con una producción anual de cuatro millones de sacos de cien libras. Las siembras de cítricos y frutos menores. La industria pesquera, abastecedores del consumo nacional y exportadores ¿Quién no recuerda la textilera Ariguanabo?, imperio textil a la altura de los grandes telares norteamericanos. La industria licorera y cervecera liderada por la firma Bacardí, única en el mundo.
La legendaria historia del tabaco con sus famosos Habanos, que jamás han vuelto a ser iguales. La industria impresora y papelera. Los fabricantes y distribuidores de medicina. Los centros de salud –el sistema mutualista– creado por las asociaciones culturales y recreativas de los españoles, marcando un éxito sin precedentes en América.
Los grandes tostaderos y distribuidores de café. Las fábricas de dulces enlatados. La industria de galletas, panaderías, empacadoras de helados. La red de bodegueros cubriendo la isla en la distribución de víveres. Los ferrocarriles, el sistema de transporte por carretera. La aviación nacional. La marina mercante, dando servicio a los puertos importantes de la isla y al mercado exterior. El confiable y eficaz sistema bancario, supervisado por el Banco Nacional.
La prensa escrita y radial. La televisión a colores y las agencias de publicidad. Los famosos compositores. Las renombradas orquestas y conjuntos musicales. La farándula y los centros nocturnos reconocidos mundialmente, entre ellos, el más célebre de todos, el Cabaret Tropicana. Este portentoso esfuerzo creador, fue el producto de los hombres de empresa de la Cuba de ayer, que fueron capaces de forjar el milagro cubano en un lapso de tiempo muy corto, –56 años– convirtiéndola en la admiración de América, y a la ciudad de La Habana, en el París del Caribe.
Los hombres de empresa de la Cuba de ayer, son un fenómeno que tiene sus orígenes en la cantera de inmigrantes jóvenes –más de un millón– que arribaron a Cuba al comienzo de la República, en los primeros años del siglo XX, en su mayoría españoles, siendo muchos de ellos de las Islas Canarias. Se casaron con nuestras mujeres, fomentando sus hogares en la base moral y espiritual que habían heredado de sus antepasados.
Provenían de una raza brava. Tenían que sudar su destino sin ayuda de nadie. Todos llevaban dentro un sueño. Su razón de vivir fue tratar de convertir ese sueño en realidad. A este grupo de inmigrantes españoles, hay que agregar a los norteamericanos, hebreos, asiáticos, turcos, libaneses y muchos otros que como ellos, lucharon a la par con los mismos objetivos e ideales, y por supuesto, a la juventud cubana.
Al comienzo del periodo republicano –año 1902– la extensión territorial de Cuba, en su gran mayoría era un inmenso bosque de madera virgen. Para crear la industria azucarera moderna que comienza a mediados de la primera década del siglo veinte, fue necesario desmontar cientos de miles de caballerías. Esto fue posible debido a las cuadrillas de estos inmigrantes que utilizando solamente hachas, trabajaban a destajo o por contrata. La madera desmontada era enviada al mercado europeo. Una buena parte de ella, para Alemania, donde se valoraba la calidad de este producto. Con este negocio de madera, se abre uno de los primeros caminos que permite el enriquecimiento de este grupo. Esta avalancha de hombres vigorosos y resueltos, fomentaron la infraestructura comercial.
Desarrollaron verdaderos centros de distribución y venta en toda la isla. En el ramo de víveres con su famosa Lonja del Comercio, que regulaba las normas de negocio y el cumplimiento de los tratos. El giro de tejidos, pieles y quincallería, se desarrolló de tal forma, que las calles Muralla, Teniente Rey y Bernaza, en la Habana Vieja, se llenaron de grandes almacenes con su red nacional de vendedores.
Este auge de la economía cubana que culmina con el período tan conocido y efímero como Las vacas gordas, producto del precio que alcanzara el azúcar cubano en el mercado mundial de 22½ centavos la libra, en el año 1920, termina poco después, con la quiebra de la banca nacional.
Agudizándose aún más, con la gran crisis de la economía americana del año 29, hasta convertirse en un verdadero caos, en el segundo período del Presidente General Gerardo Machado y Morales, del 29 al 33. Este andar a gatas de la economía dura hasta el año 36, que lentamente comienza a dar señales de vida.
La entrada de los EE.UU. y Cuba en la Segunda Guerra Mundial, en diciembre de 1941, marca el verdadero renacer que ha de llevar a los hombres de empresa a conseguir logros impresionantes. Al terminar la Segunda Guerra Mundial –agosto de 1945– da comienzo el gran salto industrial y comercial de nuestra isla, convirtiendo a finales de la década del 50, a cientos y cientos de miles de jóvenes cubanos, hijos y nietos de aquellos pioneros de comienzos del siglo, en los hombres de empresa de la Cuba de ayer –el milagro económico cubano–. Hoy, permanecen en nuestra memoria como una leyenda, y será uno de los grandes orgullos de los que han de llegar en el futuro.
Si tomamos en cuenta el monto del valor en el mercado libre, antes de la llegada de la revolución, en los siguientes renglones: La banca, la industria azucarera y la privada en general, los inventarios del comercio, las tierras, la propiedad inmueble. Los valores bursátiles, las colecciones millonarias en el campo de la filatelia, numismática, porcelanas, cristalería fina y obras de arte en manos de sus dueños, todo esto, agregando la plusvalía que es la cuantía adicional que acumula una empresa en sus años de éxito y de permanencia, sobrepasó –en aquellos tiempos– la cifra de cien billones de dólares.
Este milagro cubano fue único en la América hispana, es el ejemplo creador de cientos y cientos de miles de jóvenes unidos en un solo ideal, llevar a Cuba al pináculo de su grandeza. Cuando el genio, la inteligencia y el tesón van unidos, el éxito se produce por generación espontánea.
¡Dios mío!, cuán doloroso resultó tener que vivir en carne propia, como fue destruida esta obra gigantesca. ¡Cómo nos duele recordarlo! Y pensar que un bastardo con una extraña infancia y pubertad, una primera juventud de gángster en la universidad de La Habana. Inadaptado, sin identidad, que nunca trabajó, intoxicado con las teorías socialistas. Es el autor de este inmenso crimen.
- Iliana Curra
Pedro Luís Boitel por Iliana Curra
Escritora, articulista y ex prisionera política cubana. Reside en los EE. UU.
El mes de mayo fue significativo para un hombre que pasó a la historia por su valor y su firmeza. Nació un día 13 de ese mes en el año 1931. Nació para ser líder. Nació para ser un mártir, y su nombre jamás podrá ser olvidado. Como tampoco el de otros tantos hombres y mujeres que han quedado en este largo camino que ha sido la lucha por la libertad de una pequeña isla llamada Cuba, pero grande para todos los que la quieren, y la quieren libre, por sobre todas las cosas.
Pedro Luís Boitel, el joven humilde y estudioso, talentoso y dedicado. Tenaz y rebelde hasta las últimas consecuencias. Quien no pensaba en sí mismo, sino en Cuba. En la patria que lo vio nacer...y morir.
El Boitel que luchó contra el gobierno de Batista, pero que al mismo comienzo de la llamada revolución supo darse cuenta de que era traicionado. No solo él, la traición era para todos. Incluso, para los que habían dado su vida. Quien, a pesar de los ofrecimientos y las amenazas, decidió ir a elecciones universitarias sin miedo, porque nunca supo lo que era el temor. Al que evitaron el triunfo porque el absolutismo de los hermanos Castro no podían permitirle ganar. Su carisma, su inteligencia y responsabilidad fueron su sentencia. Su perseverancia y su condición de líder, su muerte.
Boitel, quien intentara fugarse de la tristemente célebre cárcel de Isla de Pinos y fuera capturado para soportar torturas, golpizas y vejaciones. El que realizara innumerables huelgas de hambre para protestar por las condiciones infrahumanas a que estaban sometidos los presos políticos. El cabecilla natural que no permitía las injusticias. Que ni los golpes, ni los encierros en celdas tapiadas de castigo lograron doblegarlo. El que nunca renunció a su libertad porque su estirpe de hombre soberano no creía en encierros injustos. Siempre fue libre, a pesar de los barrotes. A pesar del horror y del frío, del dolor y del hambre, de los bayonetazos, las patadas y el rencor con colores verde olivo. A pesar de los años que se acumularon con juicios sumarios e ilegales dentro de la prisión.
Boitel supo luchar donde es casi imposible. Donde la muerte acecha de manera constante. Donde la vida vale menos que nada y el sufrimiento es parte exclusiva del ser humano. Supo batallar hasta el final. Hasta donde pudo su cuerpo -ya golpeado y enfermo- resistir. Hasta donde sus fuerzas dijeron ¡basta! Nunca se doblegó. Nunca pidió indulgencia. Fue fiel a sus principios hasta el fin.
"Los hombres no abandonan la lucha cuando la causa es justa". Y cumplió con sus palabras. Cumplió con su propia conciencia. Con su vida joven y llena de amor por los suyos. Sufría por el dolor que provocaba a su madre, quien tratando infructuosamente de protegerlo, dormía en las afueras de la prisión. Acompañándolo en sus huelgas interminables. Amparándolo de la muerte que al final se lo arrebató de sus brazos protectores llenos de ternura que no pudieron abrazarlo en sus peores momentos, porque el odio fue más fuerte. La soberbia de un sistema dominante y enfermizo pudo más esta vez.
"El flaco", como lo llamaban cariñosamente sus amigos y compañeros de cautiverio, demostró una fuerza física asombrosa, pero su última huelga de hambre, que duró 53 días, fue demasiado para su ya gastada salud. Las golpizas y otras tantas huelgas habían deteriorado demasiado su cuerpo. Días tristes, de dolor. Inmersos en la muerte que llega lentamente y prolonga la angustia. Sus compañeros de galera saben que es inminente la pérdida. Lo cuidan, lo atienden de forma constante. Se turnan para vigilar su respiración lenta y agónica. La impotencia predomina en un lugar donde nada se puede hacer. Donde morir es parte de la vida diaria, con el beneplácito de un mundo deshumanizado y preocupado por cosas banales porque dicen que en Cuba todo está bien. Un bochorno perpetuo para la humanidad.
Boitel, no solo batalla contra la muerte, batalla también contra oficiales de la Seguridad del Estado que lo visitan para intentar conversar con él. No hay acuerdos. Nadie cede. Sus exigencias son negadas. Sus derechos humanos siguen violados y se aferra aún más. Se consume lentamente y la agonía crece por minutos, por horas, por días. Soporta el dolor como nadie. Orina sangre, vomita la bilis de un cuerpo que apenas vive de sus propias reservas. Desmayos constantes al menor de los esfuerzos. Energías que se pierden a medida que el tiempo avanza ineludiblemente. Su voz se apaga. La quietud de su cuerpo consumido y maltrecho tiene un inmenso parecido con la muerte. Pero todavía respira.
El sistema que dice respetar los derechos humanos dejará morir a un hombre. No le prestan atención médica. Decididamente la orden es dejarlo que muera. ¡Uno menos! No cuentan con la historia que lo reconocerá como un mártir. "No pretendo la muerte, pero tampoco la rehuyo". Se extingue como el sol al ponerse en una tarde triste. ¡Quieren matarlo! Y lo están logrando. Son órdenes del Ministerio del Interior, del propio gobierno. Tendrán que pagar por todo esto algún día. No es venganza. Es simplemente justicia. A exigencia de sus compañeros de galera se lo llevan ya inconsciente y frío, con la respiración lenta. Esperan le den atención médica para evitar su fallecimiento. Supuestamente lo hospitalizarían.
Según presos que conocieron su final, a Pedro Luis Boitel le negaron el cuidado médico para su vida a un corto paso de la muerte. En esas condiciones espantosas fue golpeado, maltratado por infames canallas que desconocen la compasión por un ser humano. Hay que ser muy cobardes y ruines para abusar de alguien en esas circunstancias. Su vida se apagó como la llama de una luz en las tinieblas, pero solo físicamente. Porque renació con fuerzas en el espíritu de todos los prisioneros políticos que continuaron entrando a las mugrientas cárceles castristas, las que nunca han dejado de estar llenas porque las tiranías solo entienden de represión y de muerte.
Otros presos también murieron de la misma forma. Nunca han dejado de torturar a quienes se rebelan con la dignidad tan alta como el cielo.
Ni el derecho a un entierro como es debido. Ni el derecho a llorar a una madre a quien le informaron fríamente dónde se encontraba su tumba. Atropellos y amenazas fue todo lo que recibió quien lo trajo al mundo, quien hubiera dado su propia vida por evitar su muerte. La madre, que no cesó de escribir al mundo y denunciar lo que estaba pasando con su querido Pedro en una época de florecimiento castrista, cuando casi todos hacían reverencias a Fidel Castro, apoyado por la potencia comunista de la tierra y sus acólitos.
El mes de mayo vuelve a ser significativo para su vida. Esta vez se trata de su muerte. El día 24, luego de casi tres meses sin probar alimentos deja de existir sin haber recibido el mínimo de atención. Lo dejaron morir sin ponerle un suero para revivirlo, para traerlo de ese mundo lejano que todos conoceremos un día, pero que no era preciso ir en ese momento. Tenía mucho por hacer. Tenía 41 años recién cumplidos.
Pero Boitel después de su muerte sigue vivo en las organizaciones opositoras que llevan su nombre, que resisten los embates de una represión que no cesa. Pedro Luis Boitel está en la mente y en la sangre de cada cubano que se opone al sometimiento y lucha a diario para lograr la libertad de Cuba. En cada prisionero político que soporta con decoro y vergüenza en las inmundas cárceles que un día se abrirán para no tener adentro a más presos por ideas, porque las ideas no se encarcelan. Tampoco mueren.
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