- Jorge Luis León
Cuba… El ejército infecundo
Durante más de seis décadas, el ejército cubano ha sido el sostén fundamental del régimen comunista. No por gloria ni por convicción patriótica, sino por intereses creados, lealtades compradas y complicidades impuestas por una élite que hizo del uniforme un sinónimo de privilegio, represión y silencio. Esa casta armada, especialmente los altos mandos, ha actuado como cancerbero del totalitarismo, vigilando a su propio pueblo como enemigo potencial.
La estructura de la represión
Desde los tiempos de Fidel Castro, el aparato militar cubano fue diseñado no para defender la nación, sino para sostener una ideología, sofocar disidencias y garantizar la perpetuidad del poder comunista. Raúl Castro, por su parte, militarizó aún más la vida nacional: colocó a generales al frente de empresas, ministerios y bancos. Así, el ejército dejó de ser instrumento de defensa nacional para convertirse en una maquinaria de control económico y político.
Hoy, sin embargo, esa estructura está podrida. A medida que la crisis económica se profundiza, el propio estamento militar ha comenzado a resentirse. La corrupción ha hecho metástasis en sus filas. Los altos mandos, envejecidos, ricos, aferrados a privilegios que ya no pueden sostener, carecen de legitimidad ante sus subordinados y ante el país.


