- Alberto Roteta Dorado
Colombia acaba de caer en las malolientes fauces del comunismo. Gustavo Petro acaba de ser elegido presidente de Colombia sin poder dejar atrás un tormentoso pasado que se remonta a la década del setenta del pasado siglo, cuando siendo muy joven militó en el Movimiento 19 de abril, M-19, organización guerrillera urbana activa hasta 1990; aunque convertida en movimiento político, como izquierda democrática, conocido como Alianza Democrática M-19, en la que conspiró y participó de manera activa en numerosas acciones.
Santa Cruz de Tenerife. España. No es lo mismo un triunfo rotundo alcanzado por una mayoría significativa de votos que haber ganado en un evento, certamen o elecciones por solo una exigua diferencia porcentual. Ganar significa quedar por encima de otros candidatos; aunque solo sea por unos puntos cuasi insignificantes. Triunfar presupone el logro de la conquista pero con resultados que, si bien no tienen que ser necesariamente arrolladores, si deben ser lo suficientemente significativos como para poder demostrar que se es verdaderamente el favorito por una gran mayoría de votos. En el caso de la victoria por una diferencia mínima de votos – nada más parecido a un empate técnico– hasta el factor suerte se pone en evidencia, amén de los reajustes de cuentas que, como todos sabéis, puede suceder ante la desesperación por lograr imponerse en el poder de una nación.
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El sueño de Fidel Castro: el Triángulo del Caribe, Cuba, Venezuela y Colombia. A pesar de la advertencia de Uribe, Colombia ya tiene un presidente comunista: el ex guerrillero marxista del del M-19 Gustavo Petro, fiel seguidor de Fidel Castro y admirador del asesino Che Guevara, Hugo Chávez y Salvador Allende. Entonces, ¿qué puede esperar Colombia de un presidente con esas credenciales? y en medio del ascenso de la izquierda socialista en las Américas.
Así mintió la web socialista Tremenda Nota sobre el 'ataque homófobo' en La Piragua. Nuevas evidencias desmontan el relato hegemónico sobre ataque de activistas Lgbt a unos cien cristianos en La Piragua el pasado 5 de junio, Domingo de Pentecostés.