Autoritarismo: atropello a la democracia

Autoritarismo atropello a la democraciaAutoritarismo: atropello a la democracia

Gobiernos que socavan la democracia, la paz y la libertad.

El panorama internacional enfrenta desafíos como la desafección a la democracia. Un estudio de IDEA (Institute for Democracy and Electoral Assistance) revela que la mitad de las democracias retroceden, mientras que el 50% de los países no democráticos se vuelven más represivos, representando el 20% del total mundial. Además, en los últimos seis años, los países que marchan hacia el autoritarismo duplican con creces a los que avanzan hacia la democracia.

En el ámbito geopolítico, la dinámica es preocupante porque los países autoritarios están fortaleciendo su relación, colaborando en bloque y desafiando la democracia liberal y los valores occidentales. China promueve la "civilización universal" con alianzas estratégicas con regímenes totalitarios.

El concepto de la “civilización universal", en teoría, respeta la diversidad cultural, rechazando la imposición de valores globales únicos, particularmente occidentales. Pero en la práctica, China defiende la coexistencia de diferentes sistemas, con una comunidad internacional “más inclusiva”, aceptando todo tipo de gobiernos, incluyendo el autoritarismo que caracteriza a la misma China. Buscan socavar la democracia liberal como estándar global, fortaleciendo a los regímenes autoritarios que comparten su visión.

Esta narrativa desafía los principios democráticos, deslegitimando y debilitando valores como los derechos humanos, las libertades individuales y de expresión. Improvisan conceptos como "democracia dirigida", un régimen que restringe la competencia política, desconoce la separación de poderes y propicia el control de los medios de comunicación. Es simplemente otra forma de llamar al autoritarismo para confundir al mundo.

 

En América, los países catalogados como democracias híbridas quisieran avanzar hacia el autoritarismo, pero los sistemas políticos –separación de poderes, pesos y contrapesos– se lo impiden. Por ello presionan a la población proponiendo cambios en las constituciones para concentrar el poder. Tal es el caso de Argentina, México, Colombia, Chile y Brasil. Bolivia es el más alarmante –con cambios constitucionales, sin separación de poderes y con corrupción– porque se aproxima al totalitarismo.

En este contexto, las dinámicas geopolíticas evolucionan hacia guerras proxy –lideradas por China, Rusia e Irán–, conflictos en los que los actores no combaten directamente entre sí, sino que utilizan a otros gobiernos. Aprovechan las carencias de otras naciones, usándolos como peones en el tablero global, facilitándoles financiamiento, armamento o mecanismos de guerras de quinta generación, como desinformación, operaciones psicológicas y ciberataques para influir en la opinión pública a favor de dictaduras y grupos terroristas.

Las escaladas bélicas coordinadas que atestiguamos buscan quebrar el orden internacional. Rusia se beneficia con el menor apoyo a Ucrania, reuniéndose con Irán y Hamás para promover los conflictos en Oriente Medio. Obstaculizar los Acuerdos de Abraham y los tratados de paz es el objetivo de Irán. China continúa con su “ruta de la seda”, financiando proyectos clave en el mundo, enfrentando a los Estados Unidos. Pero el bloque de las dictaduras y sus satélites, demuestran estar comprometidos con la corrupción y el terrorismo, trayendo como resultado pobreza y ausencia de dignidad.

La desafección hacia la democracia, los modelos alternativos y las dinámicas geopolíticas complejas plantean constantes desafíos. La capacidad de adaptación y respuesta coordinada de las democracias liberales resultará crucial para la estabilidad y protección de los valores fundamentales. 

En este turbulento escenario, la comunidad internacional debe defender los principios democráticos, los derechos humanos y la paz mundial en forma colectiva, luchando contra la pobreza y preservando la diversidad cultural. Pero este esfuerzo implica liberar al mundo de las dictaduras y las narrativas que socavan la democracia, la paz y la libertad. Denunciar el abuso de poder es el reto global para preservar los valores democráticos.

Autora BERIT KNUDSEN

BERIT KNUDSEN

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