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La manipulación del pensamiento martiano en la “nueva” Constitución cubana

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La manipulación del pensamiento martiano en la “nueva” Constitución cubana

Santa Cruz de Tenerife. España.- José Martí es, sin duda, el hombre más trascendental de la nación cubana. A pesar de la campaña demagógica que desde el inicio de la llamada revolución cubana se ha hecho con el objetivo de desplazarlo de su merecido lugar – aunque se intente ofrecer una imagen distinta mediante una cortés reverencia al inigualable cubano–, con lo que el dictador Fidel Castro ocuparía su puesto, la figura de José Martí se ha logrado mantener invencible en el tiempo, y también más allá de la adversidad causada por los principales enemigos del gran héroe de Dos Ríos. 

Las mentes más “ilustradas” del régimen, utilizando su poderío y esa habilidad para penetrar con sutileza en el pensamiento de los hombres, le han asumido para su provecho hasta el cansancio. De ahí que muchos cubanos – aquellos que en medio de la ignorancia, el fanatismo, el estatismo mental y la incultura política permanecen en estados de enajenación sin ser capaces de reaccionar ante el efecto manipulador del régimen comunista cubano– lo rechacen y se han creado una imagen mental demasiado equívoca de aquel que, de haber vivido en estos tiempos, se hubiera enfrentado de manera enérgica a un régimen que lo utiliza constantemente como supuesto ideario y fuente de inspiración, fenómeno populista al que recurrieron también Hugo Chávez y Nicolás Maduro al apoderarse de las sagradas y colosales figuras de Simón Bolívar y Simón Rodríguez en Venezuela, y Rafael Correa al invocar al extraordinario Mariscal Sucre, aunque de origen venezolano, en Ecuador, y al distinguido militar y político ecuatoriano Eloy Alfaro.  

El delirante y maníaco dictador Fidel Castro haciendo uso del pensamiento de José Martí se atrevió a declararlo autor intelectual de sus fracasadas andanzas moncadistas, algo que se convirtió en verdadera obsesión que lo acompañó hasta el fin de su existencia. De ahí en lo adelante puede esperarse cualquier cosa en una empecinada reutilización de su imagen para justificar sus fechorías en nombre de aquel que es bendito, pulcro, puro, intachable, en fin… quasi divino.

Acudir de manera reiterada a las célebres ideas martianas acerca de que el autor de Versos Libres vivió en el monstruo y conoció sus entrañas, cuya frase sacada de su contextualidad temporal pierde todo su sentido, constituye uno de los aspectos más desafiantes que se hayan podido utilizar para adoctrinar a las mentes más débiles y fáciles de amoldar a los caprichos de una dictadura que acude a los más inverosímiles elementos para sustentarse a fuerza del engaño.

Con la sabia palabra martiana el cruel “invicto comandante” pretendió legitimar las fracasadas acciones estratégicas militares de sus años iniciales, y más tarde, sin poder desprenderse – ya sea por fanatismo, por temor al fracaso o por cargo de conciencia, si es que alguna vez lo tuvo en su maldita y prolongada vida–  del legado martiano, lo siguió explotando como recurso que a modo de leitmotiv retomaba de manera cíclica, con lo que daba a entender que el Maestro lo guiaba en sus tenebrosos pasos.

Siguiendo esta deliberada manipulación castrista los comunistas cubanos no son capaces de ceder en su capricho de adueñarse del pensamiento del promotor de la gesta independentista del final del siglo XIX, y de manera recurrente acuden a su sabia palabra para justificar sus maléficas acciones, aunque como ya todos sabemos, bien distantes de lo que el Maestro quiso para su patria.  

Por estos días muchos comentan sobre el llamado proyecto de Constitución, la nueva Carta Magna que en breve será “sometida” a “consideración” de los cubanos para que sea aprobada según los requerimientos de respaldo popular que debe tener un documento de este tipo, al menos si es que no quieren entrar en polémica con los grandes principios de la Filosofía Política, según los cuales, la legitimidad de un gobierno se sustenta en la posibilidad de que las democracias puedan ser ampliadas a través de debates públicos enriquecedores con la mayor cantidad de perspectivas posibles, siempre y cuando estas sean representativas del sentir popular de las naciones.

Y es en este proyecto de Constitución en el que, una vez más, se aprovecha la bendita imagen del colosal cubano y su sagrado pensamiento, profundamente humanista, para afianzarse de manera demasiado inescrupulosa como para que aquellos que amamos al gran hombre de Dos Ríos permanezcamos indiferentes. De ahí que dedique estas líneas para comentar algunos aspectos que considero deben quedar bien precisados antes de se ponga en vigor la fraudulenta Constitución cubana.

En el Preámbulo del Proyecto de Constitución se expresa: “GUIADOS por elideario y el ejemplo de Martí y Fidel, y las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin; DECIDIDOS a llevar adelante la Revolución triunfadora del Moncada y del Granma, de la Sierra y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia nacional, estableció el poder revolucionario, realizó las transformaciones democráticas e inició la construcción del socialismo; CONSCIENTES de que, en la edificación del socialismo, el liderazgo del Partido Comunista de Cuba, nacido de la voluntad unitaria de las organizaciones que contribuyeron decisivamente al triunfo de la Revolución, y la unidad nacional, constituyen pilares fundamentales y garantías de nuestro orden político, económico y social; IDENTIFICADOS con los postulados expuestos en el concepto de Revolución, expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 1ro. de mayo del año 2000;  DECLARAMOS nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”; ADOPTAMOS por nuestro voto libre, mediante referendo, la siguiente CONSTITUCIÓN”.

Esto es un verdadero abracadabra – utilizando el término en su figuración más imaginativa y no como palabra primitiva plena de magia y encantamiento–. No es posible que se pueda integrar el pensamiento humanista, idealista, racionalista y cuasi panteísta de José Martí con los postulados materialistas y ateístas marxistas, los que Martí jamás aceptó por verdadera convicción, y no por desconocimiento de la obra de Marx como suele decirse demasiado a la ligera para justificar la repulsión del ejemplar cubano hacia el legado de Marx, independientemente de que lo elogiara como hombre cuando “el pensador más poderoso del mundo del trabajo” murió en 1883.

De igual modo resulta inadmisible que se acuda al dogmático concepto de revolución dado por el dictador Fidel Castro que a modo de estéril catecismo han de repetir los educandos cubanos guiados por los dirigentes partidistas, o que se vincule al hombre-héroe cubano, verdadero símbolo de la nación, con el ruso Vladimir Ilich Lenín, impulsor del comunismo soviético y solo invocado en estos tiempos por un gobierno como el de Cuba, la antítesis de la democracia, la soberanía y la dignidad, cuyos líderes se quedaron tan rezagados que aun se aferran al modelo de los soviets. El proyecto de Constitución actual es una prueba irrefutable de lo que expreso toda vez que se percibe esa maléfica influencia de la que jamás han podido desprenderse a pesar de la inexistencia del modelo socialista en la patria de Lenin desde hace más de veinte años.  

No es posible esbozar a modo de introito el nombre de José Martí e inmediatamente declarar que la revolución cubana “realizó las transformaciones democráticas e inició la construcción del socialismo”. Esto es un sacrilegio por el que tarde o temprano tendrán que responder ante las leyes terrenales, y en honor al idealismo martiano, ante las leyes divinas, a las que se refirió ampliamente el cubano extraordinario que merece nuestra defensa.

Pero por si fuera poco, se han atrevido a citar a Martí como escritor político, quien fuera tan genial como Montesquieu o Voltaire – algo que los anquilosados comunistas cubanos desconocen– toda vez que lo utilizan hacia el final del preámbulo al exponer la enseñanza de quien se ganó el calificativo de Apóstol: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

¿Sabrán los secuaces del régimen lo que representa la idea del culto a la dignidad plena del hombre? ¿Podrá hablarse de dignidad en un país cuyo gobierno es capaz de reprimir cada día a cientos de hombres por el simple hecho de no pensar según los cánones establecidos por esa democracia parlamentaria y partidista que tanto proclaman?

Las acciones del régimen cubano, desde los viejos tiempos de Fidel Castro hasta el presente con el nuevo mandatario que se resiste al necesario cambio, se contradicen con lo expresado en el Capítulo Primero, Artículo Primero, de dicho proyecto de Constitución, en el que además se vuelve a utilizar al Apóstol de Cuba y de América: “Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Comentar este fragmento nos llevaría un escrito aparte, y el presente ya se va tornando un tanto extenso. Solo me limitaré a precisar que la idea martiana de con todos y para el bien de todos, asumida de uno de sus más trascendentales discursos revolucionarios, constituye otra de las paradojas de lo que teóricamente se pretende exponer en el panfleto, y lo que en sí tiene lugar en el orden práctico.

El proyecto de Constitución es excluyente, por cuanto no permite la participación oficial de otros partidos políticos que puedan oponerse a la supremacía absolutista del único partido oficialista admitido por la nueva Carta Magna, de ahí que la inclusiva sentencia martiana no tenga cabida en un documento como este. Como también carece de sentido la idea de que los cubanos puedan disfrutar de libertades políticas – la represión se ha incrementado considerablemente en los últimos tiempos, los principales líderes de la oposición cubana están siendo objeto de acciones de represalia por parte del régimen, amén de las acusaciones falsas contra aquellos que se apartan de lo establecido y considerado como patrones legales–, de sentido de equidad, igualdad y justicia social, cuando en realidad existe una sociedad clasista (casta militar, de la contrainteligencia y de la seguridad del estado, la élite privilegiada; pequeña burguesía que se incrementa cada día con la existencia de nuevas modalidades de propiedad; trabajadores asalariados pobres y desposeídos, la inmensa mayoría, los llamados cubanos de a pie, sin que olvidemos al “ejército” de desempleados y otros que permanecen ociosos en la espera de un milagro), aunque se diga lo contrario.

En fin, todo muy distante del ideario martiano, y de su concepción de una República libre, “con todos y para el bien de todos”, por lo que la utilización del pensamiento del Apóstol cubano en semejante documento es otro desagravio de los comunistas cubanos hacia quien intentan desplazar del justo lugar que por justicia le corresponde. Urge diferenciar al Martí de la propaganda del régimen comunista cubano del Martí histórico, el hombre trascendental en su real dimensión, cuyas ideas se apartan por completo del engendro castrista que lo utiliza para afianzarse en un poder que pierden cada día.

Alberto Roteta Dorado
Author: Alberto Roteta DoradoWebsite:http://Forofilo.net
Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba. Graduado de doctor en medicina, especialista en Medicina General Integral y Pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias, especialista de segundo grado en Endocrinología y de segundo grado en Medicina General Integral por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de Pediatría y Endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Ha realizado estudios de filosofía, teología, antropología y teosofía. Presidió en Cuba la Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano”. Actualmente presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano” y “Memorial Presidente Salvador Allende”. Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí. Colaborador de medios de prensa como Cubanet, Noticias de Cuba. Ha visitado varios países de América: Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Radicado en Estados Unidos de Norteamérica.
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