La infamia más sucia del Sr. Díaz-Canel

Reelección fraudulenta de Nicolás MaduroLa infamia más sucia del Sr. Díaz-Canel.

En la historia reciente de América Latina, pocas figuras han alcanzado los niveles de desprestigio moral que hoy encarna Miguel Díaz-Canel, presidente impuesto de Cuba. La próxima reelección fraudulenta de Nicolás Maduro, uno de los episodios más burdos y descarados del socialismo del siglo XXI, no contará con la presencia de aliados cercanos como Lula da Silva o Gustavo Petro. Sin embargo, Díaz-Canel, en un gesto que desafía la ética y el decoro, se erige como el único jefe de Estado dispuesto a avalar con su presencia esta farsa. Su acto lo coloca en la cima de la infamia, como un cómplice servil y desvergonzado de un régimen que ha sumido a Venezuela en la miseria.

El legado de traición que Díaz-Canel parece perpetuar tiene raíces profundas en la historia cubana reciente. Siguiendo los pasos del "más grande traidor de su tiempo", el canalla llamado Fidel Castro, Díaz-Canel demuestra que la bajeza moral no solo es hereditaria, sino que en su caso se exacerba. Si Castro traicionó a su pueblo al instaurar un sistema que destruyó la economía, la libertad y la dignidad de los cubanos, Díaz-Canel lleva esa traición a un nivel internacional, abrazando con entusiasmo cómplice los desmanes de una dictadura hermana.

La presencia de Díaz-Canel en esta reelección es un salto al vacío que, de no pasar inadvertido, podría costarle caro. No solo expone la desesperación de un régimen aislado y carente de aliados reales, sino que también pone en juego la ya tambaleante dignidad de un pueblo que no merece ser asociado con semejante acto de sumisión y vileza.

Es llamativo que figuras como Lula da Silva y Gustavo Petro, pese a sus afinidades ideológicas con Maduro, hayan decidido mantenerse al margen de esta pantomima. ¿Qué dice esto de Díaz-Canel? Dice que está hecho de otra materia, una mezcla de miseria moral y oportunismo desmedido, que lo convierte en un personaje digno de repudio. Su participación no es solo un acto de apoyo a Maduro; es una declaración de cómo el cinismo y la mezquindad pueden prevalecer sobre cualquier principio.

La historia no será indulgente con Miguel Díaz-Canel. Su complicidad con un régimen responsable de un éxodo masivo, de hambre, represión y violaciones a los derechos humanos, lo colocará en el lado equivocado de la historia. Su acto, lejos de consolidar alianzas, resalta su papel como un paria político, dispuesto a todo por mantenerse en el poder, aunque eso implique pisotear la dignidad de su propia nación.

Este episodio es un recordatorio de cómo el poder, cuando carece de legitimidad y principios, se convierte en un espectáculo grotesco de traición y decadencia. Díaz-Canel, en su desesperación por sostener un sistema que se desmorona, ha firmado su sentencia moral. Y ojalá este salto al vacío le cueste, no solo en el juicio de la historia, sino también en el despertar de un pueblo que merece un futuro mejor.

Jorge Luis LeonAutor: Jorge Luis León. Graduado de Lic. en Historia y Ciencias Sociales en el Instituto Superior pedagógico Enrique Jose Varona, es ensayista y escritor y autor de varias publicaciones en Periódico Cubano, 14Ymedio y ahora en Patria de Martí. Trabajó como profesor de historia en nivel medio-superior por 30 años. Al romper sus relaciones, con el Ministerio de Educación fue a dirigir una Academia de Ajedrez en Guanabacoa, donde residía, participó en múltiples torneos y escribió su libro Breviario Ajedrecístico, publicado en Cuba en el 2002.  En 2002 viajó a Estados Unidos, fundó una Academia... dio clases en varias escuelas hasta que se trasladó a Houston donde reside actualmente. Ahora estoy jubilado.

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