Hamás: Monstruos sin alma ni compasión

Hamas monstruos sin alma ni compasionHamás: Monstruos sin alma ni compasión

El accionar de Hamás dentro de Palestina trasciende los límites de la barbarie humana. Las imágenes transmitidas por medios internacionales han mostrado al mundo la brutalidad con la que estos terroristas tratan a sus víctimas. Cadáveres de rehenes, incluidos niños y jóvenes, entregados a la Cruz Roja Internacional, evidencian actos de una crueldad inhumana: cuerpos masacrados, huellas de tortura y el desdén absoluto por la vida humana.

Peor aún es la manipulación psicológica ejercida sobre los propios niños palestinos, a quienes se convoca para presenciar estos actos macabros, como parte de un proceso de adoctrinamiento que busca normalizar la violencia y perpetuar el odio. No se trata únicamente de una organización armada: es un sistema que inculca desde la infancia la idea de que matar es un acto legítimo de resistencia, sembrando generaciones de futuros verdugos.

Hoy, el destino de 79 rehenes sigue siendo incierto. El silencio de Hamás ante los llamados internacionales para su liberación solo aumenta la sospecha de que muchos podrían haber sido asesinados o se encuentran bajo condiciones inhumanas. Es imposible simpatizar con tales monstruos, cuya esencia está anclada en el terror y el asesinato.

El mundo occidental ha reaccionado con horror frente a las atrocidades cometidas. Sin embargo, resulta desconcertante ver cómo parte del pueblo palestino aplaude a estos criminales. ¿Es solo miedo? ¿O una aceptación forzada por años de adoctrinamiento y terror? La línea entre víctima y cómplice se vuelve difusa cuando el silencio se convierte en consentimiento.

En Cuba, la situación es aún más indignante. El régimen comunista no solo silencia las verdades incómodas, sino que se solidariza abiertamente con estos verdugos. La propaganda oficial condena a Israel sin mostrar la otra cara de la moneda: los actos de barbarie de Hamás. Así, la tiranía cubana no solo calla y miente, sino que propaga calumnias diseñadas para manipular a un pueblo que, sumido en la censura, carece de acceso a la verdad.

Es inadmisible que ciudadanos cubanos, expuestos solo a las mentiras del régimen, no tengan el valor de cuestionar la narrativa impuesta. La dignidad exige buscar la verdad, más allá de la propaganda. No hay justificación posible para cerrar los ojos ante crímenes tan evidentes. Hamás es una organización terrorista reconocida como tal por Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, y otros países, debido a su largo historial de atentados suicidas, ataques indiscriminados contra civiles y su desprecio absoluto por el derecho internacional humanitario.

La denuncia contra el terrorismo debe ser firme y categórica. Hamás no lucha por la libertad ni por la justicia; su único propósito es el exterminio del adversario, incluso si eso significa sacrificar a su propio pueblo en el proceso. La estrategia de utilizar civiles como escudos humanos, escuelas como arsenales y hospitales como centros de operaciones militares convierte a la población palestina en rehenes de su propia desgracia.

La comunidad internacional debe redoblar la presión contra quienes financian y respaldan a estos grupos, así como exigir responsabilidad a los gobiernos que, como el cubano, se convierten en cómplices al justificar sus crímenes. El terrorismo no admite matices: se condena o se apoya. No hay puntos intermedios.

La lucha por la verdad y la justicia es, también, una lucha contra la manipulación y la mentira. Ante la barbarie, el silencio es complicidad. Es momento de exigir que los gobiernos, los medios y los ciudadanos asuman su responsabilidad moral: condenar sin ambigüedades a los monstruos que matan en nombre de ideales corruptos y exigir la liberación inmediata y sin condiciones de los rehenes que aún siguen en manos de Hamás.

El terrorismo no tiene excusa. Y quienes lo apoyan, directa o indirectamente, se convierten en cómplices de sus crímenes.

Jorge Luis LeonAutor: Jorge Luis León. Graduado de Lic. en Historia y Ciencias Sociales en el Instituto Superior pedagógico Enrique Jose Varona, es ensayista y escritor y autor de varias publicaciones en Periódico Cubano, 14Ymedio y ahora en Patria de Martí. Trabajó como profesor de historia en nivel medio-superior por 30 años. Al romper sus relaciones, con el Ministerio de Educación fue a dirigir una Academia de Ajedrez en Guanabacoa, donde residía, participó en múltiples torneos y escribió su libro Breviario Ajedrecístico, publicado en Cuba en el 2002.  En 2002 viajó a Estados Unidos, fundó una Academia... dio clases en varias escuelas hasta que se trasladó a Houston donde reside actualmente. Ahora estoy jubilado.

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