Constitucion de 1940 ahora o nuncaEncuentro: La Constitución de 1940 en una transición democrática en Cuba

La Constitución de 1940 como cimiento de la transición a una Cuba democrática

Grabación parcial de la conferencia ►

Ponencia sobre la Constitución de 1940 ► | Julio M. Shiling

Video Introducción al encuentro La Constitución de 1940 en una transición democrática en Cuba.

 

1 de junio de 2026 — Museo Cubano de la Diáspora, Miami

El lunes 1 de junio de 2026, el Museo Cubano de la Diáspora en Miami fue escenario de un encuentro histórico convocado bajo un propósito común: proclamar la Constitución cubana de 1940 como el único instrumento jurídico legítimo y vigente para articular la transición democrática de Cuba. El evento reunió a representantes del gobierno local, el mundo académico y jurídico, organizaciones patrióticas históricas, el sector empresarial y numerosas personalidades del exilio cubano con décadas de lucha por la libertad de su patria. Una dimensión espiritual atravesó todo el encuentro, inaugurado con oración de invocación:

Hoy otra vez invocamos la bendición de Dios. Pedimos que podamos organizar, garantizar por ley el bienestar de nuestro pueblo. Lo más importante, Señor, que esa dignidad, esa libertad, esa diversidad que tú nos permites se haga realidad en cada corazón.

La Constitución del 40: vigente, legítima e irrenunciable

El argumento central del encuentro fue jurídico y contundente: la Constitución de 1940 no necesita ser adoptada de nuevo, sino reconocida como la única que cuenta con el consentimiento del pueblo cubano y, por tanto, la única dotada de plena legitimidad. Las normas impuestas por el régimen desde 1959 no son constituciones en sentido estricto, sino un conjunto de reglas dictadas por la fuerza, sin respaldo democrático alguno, bajo las cuales invocar la Constitución del 40 llegó a castigarse con pena de muerte. Una constitución nacida de la soberanía popular no pierde su legitimidad porque hombres armados tomen las instituciones del Estado. La República de Cuba fue interrumpida, no extinguida.

Se destacó además su valor pragmático inmediato: el reconocimiento formal de la Constitución del 40 activaría el Cuban Democracy Act, abriendo el camino al levantamiento del embargo mediante el cumplimiento de cuatro requisitos que ella misma contempla: reconocimiento de los derechos civiles, liberación de los presos políticos, convocatoria a elecciones libres y compensación por las expropiaciones.

Un documento jurídico de vanguardia

Se repasaron con detalle los mecanismos más avanzados de la Constitución del 40, que en su momento situaron a Cuba a la vanguardia del constitucionalismo mundial. Entre sus pilares más sólidos se destacaron: la prohibición absoluta de confiscaciones y de leyes retroactivas que afecten la propiedad; un Habeas Corpus blindado que obligaba a presentar al detenido ante el juez en 24 horas, con responsabilidad penal para la autoridad que lo incumpliera y destitución automática para el juez omiso; la igualdad ante la ley sin discriminación ni cuotas raciales; el recurso de inconstitucionalidad activable por 25 ciudadanos ordinarios, sin necesidad de haber sufrido daño directo, un mecanismo sin precedente en el constitucionalismo comparado; y la obligatoriedad del presupuesto equilibrado como mandato constitucional. Fue además la expresión jurídica de la época de mayor prosperidad de Cuba, cuando el país lideraba América Latina en ingreso per cápita, con un estándar de vida comparable al de Italia y casi el doble que el de España, y cuando más personas querían emigrar hacia Cuba que cubanos hacia el exterior.

Las alternativas, descartadas

Se analizaron y rechazaron las tres opciones que algunos sectores plantean frente a la Constitución del 40. Reformar la Constitución castrista fue descartada por validar un régimen genocida y sabotear cualquier proceso de justicia transicional. Redactar una nueva constitución desde cero fue rechazada por coincidir con la lógica comunista de negar el pasado, y por ser inviable tras 70 años de vaciamiento jurídico e institucional que han dejado a la sociedad cubana con escasa cultura constitucional para elegir delegados adecuados. Convocar una asamblea constituyente fue considerada igualmente impráctica en las actuales circunstancias. La conclusión fue unánime:

Cuba tiene una constitución bien hecha; el tiempo que se dedicaría a construir una nueva es mejor empleado en restaurar y modernizar la existente.

Educación, economía y unidad

Desde la perspectiva educativa se subrayó que ninguna constitución se cambia por decreto de un grupo: la democracia exige escuchar al pueblo y someterlo a su voto. Las instituciones académicas asumieron la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones en el conocimiento del estado de derecho y la historia constitucional cubana, recordando que la educación es lo único que nadie puede arrebatarle a una persona.

En el plano económico se señaló que el crédito público en Cuba está destruido y que sin un marco jurídico que proteja al inversionista extranjero y al trabajador cubano no habrá reconstrucción posible. El sector empresarial presente manifestó su disposición a movilizar su capacidad comercial hacia la reconstrucción de una Cuba libre en cuanto ese marco exista.

Se destacó también que por primera vez en 67 años los tres poderes del gobierno estadounidense están alineados frente a la amenaza que representa el régimen cubano, abriendo una ventana de oportunidad histórica. Se agradeció expresamente el respaldo de la administración estadounidense y se rindió homenaje a los fiscales que recientemente lograron hacer justicia por las víctimas del régimen, así como a los presos políticos que resistieron décadas de tortura sin renunciar a sus ideales.

El retorno al pasado para sanar las graves heridas, para llevar a cabo un proceso de reconciliación, es obligatorio. No se puede dar un brinco sin volver al pasado porque el trastorno no te lo permite, sobre todo cuando estamos hablando de un régimen totalitario de corte comunista.

El encuentro concluyó con la firma de un acta histórica de unión entre los cubanos, abierta a la adhesión de todas las organizaciones comprometidas con la libertad, y con una proclama que sintetizó el espíritu del día:

Cuba no necesita reinventarse. Cuba necesita reencontrarse.

Grabación parcial de la conferencia cortesía de Alpairo TV:

🔥El exilio debate el futuro de Cuba con la Constitución de 1940 ¡Histórico debate en Miami!

 

Líderes del exilio cubano, juristas, empresarios y organizaciones patrióticas se reunieron en el Museo de la Diáspora Cubana en Miami para analizar el papel que podría desempeñar la Constitución de 1940 en una eventual transición democrática en Cuba. Durante el foro, los participantes debatieron sobre los desafíos jurídicos, políticos y económicos de una posible restauración constitucional, destacando el valor histórico de la Carta Magna de 1940 como una referencia para el futuro institucional del país. El encuentro reunió a representantes de diversas corrientes de pensamiento, quienes intercambiaron propuestas sobre gobernabilidad, legitimidad democrática, derechos ciudadanos y reconstrucción nacional en un escenario de cambio político.

En este video verás: • Debate sobre la Constitución de 1940 • Participación de líderes del exilio cubano • Análisis jurídico y económico • Propuestas para una transición democrática • Reflexiones sobre el futuro de Cuba • Reunión en el Museo de la Diáspora Cubana.

Ponencia sobre la Constitución de 1940 | Julio M. Shiling 

 

En esta conferencia, el politólogo, autor y director de Patria de Martí y The CubanAmerican VoiceJulio M. Shiling, analiza el papel de la Constitución de 1940 como fundamento histórico, jurídico y moral para una futura transición democrática en Cuba.

Shiling sostiene que el castrocomunismo rompió la continuidad histórica de la nación cubana y que la recuperación de la identidad nacional requiere una reconexión con la tradición republicana y constitucional de Cuba.

Temas tratados por Shiling:

La continuidad histórica de Cuba

La ruptura provocada por el castrocomunismo

La nación exiliada y la preservación de la cubanidad

La transición democrática y la reconciliación

Justicia transicional y descomunización

La Constitución de 1940 como base jurídica

¿Nueva constitución o retorno constitucional?

Ejemplos históricos internacionales

La Constitución de 1940 y la identidad nacional

“Cuba no tiene que reinventarse”

La conferencia concluye con la idea de que Cuba no necesita reinventarse, sino reencontrarse con su pasado histórico, su tradición republicana y su identidad nacional.

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