Simposio La educación en la Cuba republicana
Desmontando las mentiras del castrismo con hechos y datos
La educación en la Cuba republicana fue una de las grandes obras de la nación, una verdad que el castrocomunismo ha intentado borrar. En este nuevo capítulo de los "Simposios por un mundo libre", celebrado el 21 de mayo de 2026 en la Biblioteca Regional de Westchester (Miami-Dade), Patria de Martí, The Cuban American Voice y Alianza Democrática reunieron a un panel de lujo para desmontar la mentira histórica.
Julio M. Shiling, politólogo y director de Patria de Martí, abrió el encuentro recordando que mayo es un mes de obligación para la causa cubana: aniversario de la partida del Apóstol José Martí, natalicio y partida de Pedro Luis Boitel, y mes de la independencia. Shiling advirtió que el régimen ha convertido la educación y la salud en "una industria de la mentira", negando cifras y pretendiendo que la República no existió como verdaderamente existió.
EL HISTORIADOR FÉLIX CRUZ ÁLVAREZ recorrió los cimientos del sistema. Partiendo de la idea de que la historia es un proceso de corsi e ricorsi, alertó sobre la urgencia de pensar hoy cómo reeducar a un pueblo que lleva 67 años sin conocer la democracia ni la moral social. Recordó que en 1898 Cuba tenía apenas 2 millones de habitantes y un 28% de analfabetos, y que el trabajo de generaciones de maestros elevó la alfabetización al 77% en 1953, tercer lugar de América Latina. Detalló cómo el gobierno interventor encargó la educación al pedagogo Alexis Frye, quien sumó a Esteban Borrero Echevarría, Enrique José Varona y Alfredo Aguayo. De 390 escuelas se pasó a 3,901 en 1902, y hacia los años 50 había más de 1,300,000 alumnos de primaria, 34,000 escuelas y 37,000 maestros. Subrayó la unión de moral e instrucción cívica, el carácter utilitario de la enseñanza y la modernización de la Universidad de La Habana, insistiendo en que la campaña de "alfabetización" de 1961 fue adoctrinamiento, no educación.
INTERVENCIONES DE JULIO M. SHILING: aportó cifras de la UNESCO que estremecen. En 1957-58 Cuba era la segunda potencia mundial en estudiantes per cápita; dedicaba el 4.1% del PIB a educación y, en promedio, el 23% de su presupuesto, lo que la situaba a la cabeza del mundo. Destacó el sello de la cubanía preservado por los propios cubanos y desmontó el mito del "racismo" educativo con datos comparativos frente a Estados Unidos, Italia, España y Finlandia.
DIEGO SUÁREZ, empresario y activista que cumplirá 100 años, ofreció un testimonio vivo de la escuela pública cubana. Relató su experiencia en el Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua y la Escuela Superior de Artes y Oficios. Explicó la creación en 1937 del Consejo Corporativo de Educación, Sanidad y Beneficencia, financiado con un impuesto al azúcar, y la destitución del presidente Miguel Mariano Gómez por vetar la ley. Narró con detalle cómo las escuelas cívico-rurales llevaban la enseñanza —y los caminos— hasta las sitierías más remotas, sin retratos ni adoctrinamiento, solo con la bandera cubana. Recordó la entrega de la República en 1902, la vigencia de la Constitución de 1940 como base para refundar la nación, y rindió homenaje a los cubanos que en el exilio sembraron la patria en las nuevas generaciones.
FRANK RODRÍGUEZ, economista y editor, prefirió las anécdotas a las cifras. Habló de la industria editorial cubana —Minerva, Cultural, el Álgebra de Baldor, Leví Marrero— que exportaba libros. Evocó a su madre, farmacéutica del Hospital Universitario Calixto García y maestra de música y matemáticas que ganaba sus plazas por oposición, ilustrando el papel de la mujer cubana y la vocación de la enseñanza como un sacerdocio. Repasó escuelas especializadas: San Alejandro (1818), las normales de Kindergarten, las de comercio, artes y oficios, periodismo y el Instituto Nacional de Educación Física, además de las universidades de Oriente, Las Villas y las privadas como Santo Tomás de Villanueva. Cerró con la anécdota de Ferrara y Cortina recogida por Dagoberto Valdés: el esplendor no lo trajeron los suizos, lo hicieron los cubanos.
PARTICIPACIÓN DEL PÚBLICO: la sesión de preguntas enriqueció el tema con testimonios sobre la mujer cubana profesional, la represión del régimen contra la educación privada y la autonomía universitaria, la politización del arte en San Alejandro, las raíces soviéticas del proyecto castrista, y la urgencia de educar para la libertad en la futura Cuba. Asistentes y panelistas coincidieron: la educación es el pilar de toda nación y será la clave para la reconstrucción.
Un simposio que es, en sí mismo, un acto de patria y de cultura. Compártelo: se transmite hacia Cuba.
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