Los próximos pasos para la libertad de Cuba

Los proximos pasos hacia la libertad de CubaLos próximos pasos para la libertad de Cuba

El régimen castrista enfrenta su etapa final

 

El politólogo cubano-americano Julio M. Shiling ofrece un análisis del momento político que atraviesa Cuba, argumentando que el régimen castrista enfrenta su etapa final como consecuencia de una presión estratégica sostenida por parte de la administración Trump, liderada intelectualmente por el senador Marco Rubio.

Entrevista a Julio M. Shiling | Programa "Regreso a Casa" con Karen Caballero y Midifer Guerra | 23 02 2026

El análisis político de Julio M. Shiling devela las señales de transición en Cuba, la estrategia de la administración Trump para desmantelar el castrismo, el papel de la diáspora cubana y los mecanismos necesarios para garantizar una democracia duradera en la isla.

Temas políticos abordados

1. Estado actual del poder en Cuba: Shiling describe al castrismo como un régimen que ha sobrevivido históricamente comprando tiempo mediante alianzas externas y concesiones cosméticas. Señala que la transición dictatorial interna comenzó formalmente con el raulismo desde 2006, siguiendo un modelo similar al de Rusia con la apertura económica controlada, sin abandonar la estructura de poder.

2. La estrategia de la administración Trump: El analista establece un paralelismo entre la política de Trump hacia el socialismo continental y la postura de Reagan frente al comunismo soviético. Destaca que la estrategia estadounidense apunta al desmantelamiento total del castrismo, no a una negociación superficial, y que el vínculo del régimen cubano con el narcotráfico convierte su eliminación en un objetivo estratégico múltiple que también alcanza a Venezuela y Nicaragua.

3. Herramientas de presión y margen de acción de EE. UU.: Las presentadoras preguntaron por los límites de la influencia estadounidense sin intervención directa. Shiling menciona el uso de encausamientos judiciales contra figuras del régimen, operaciones tecnológicas de neutralización de comunicaciones —como las aplicadas en Venezuela—, la presencia de la base de Guantánamo y el uso de drones como capacidades disponibles. Subraya que una operación en Cuba no requeriría una gran movilización militar.

4. Indicadores de un cambio real vs. reconfiguración del sistema: Ante la pregunta de las periodistas sobre cómo distinguir una transición genuina de un reciclaje del régimen, Shiling señala como claves el desmantelamiento de instituciones como GAESA y los MIPYMES —que califica de mecanismos de lavado del narcotráfico y legitimación de propiedades robadas—, la liberación de más de 13,000 presos, y el inicio de procesos de justicia transicional y descomunización que eliminen la simbología, fechas e instituciones del castrismo.

5. Papel de la diáspora y de la sociedad civil cubana: Shiling destaca el rol histórico y actual de la nación cubana en el exilio, y traza un paralelo con los fundadores de la patria, como José Martí y el Padre Varela, quienes organizaron la independencia desde Estados Unidos. Afirma que la diáspora preservó la cultura, la democracia y el espíritu empresarial cubano, lo que significa que Cuba no parte de cero en una eventual transición. Menciona además las declaraciones de Trump sobre la reunificación familiar y el retorno como evidencia de que la administración comprende este concepto de nación transterritorial.

6. Recuperación económica y empresas expropiadas: Shiling plantea que empresas estadounidenses con activos robados por el castrismo podrían ser invitadas a retornar a Cuba como forma de indemnización, al igual que ocurre con las petroleras en Venezuela. Considera que el capital cubano-americano, la posición geográfica de Cuba y la influencia política de la comunidad cubana en Washington le darán al país una posición privilegiada en el contexto posrégimen.

7. Venezuela y Nicaragua como parte del mismo proceso A lo largo de la entrevista se establece una visión regional: la caída del castrismo se enmarca en una estrategia más amplia que incluye a Venezuela y Nicaragua, describiendo un efecto en cadena impulsado desde Washington con herramientas tecnológicas, judiciales y económicas.

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