¿Será Cuba la próxima Venezuela?
Resumen: "CUBA: ¿Camino a ser la nueva Venezuela?"
Canal 26 Argentina | Entrevista a Julio M. Shiling
Análisis político sobre la crisis en Cuba y su posible evolución hacia un escenario similar al de Venezuela, con la participación del politólogo Julio M. Shiling, quien desde Miami examina el rol de Estados Unidos, las sanciones económicas, la influencia de China, Rusia e Irán y las perspectivas de un cambio de régimen en la isla. Un reportaje del programa "El streaming de Canal 26" de Argentina.
El programa, conducido por los periodistas y presentadores Lucía Franco y Andrés Repetto, transmitido el 16 de febrero de 2026, parte de una pregunta central: ¿puede Cuba repetir el proceso que atravesó Venezuela? Para responderla, convocaron al politólogo, autor y conferencista Julio M. Shiling, radicado en Miami y autor de 14 libros, entre ellos Dictaduras y sus paradigmas: ¿por qué algunas dictaduras se caen y otras no?
Temas abordados por Julio M. Shiling
Política exterior de Estados Unidos y cambio de régimen. Shiling sostiene que la administración Trump adoptó una política de cero tolerancia hacia el socialismo en América Latina, señalando que lo ocurrido el 3 de enero en Venezuela —con la detención de Nicolás Maduro— fue el punto de partida de esa estrategia. Según él, Cuba sería el siguiente objetivo natural, por ser la base ideológica y operativa de toda la subversión regional.
El "modelo Venezuela" aplicado a Cuba. El analista explica que Estados Unidos busca que el sistema cubano se autodestruya desde adentro, sin necesidad de intervención militar directa. La detención de figuras clave y la cooperación de sus subordinados para evitar la misma suerte serían señales de que ese proceso ya estaría en marcha.
Sanciones económicas y su impacto real. Shiling diferencia entre las sanciones históricas —que describe como inconsistentes, ya que presidentes como Ford y Obama las flexibilizaron— y el bloqueo actual, que califica de efectivo y real. Argumenta que privar al régimen de recursos económicos es la herramienta central, dado que el terror de Estado requiere financiamiento para sostenerse. Menciona que la empresa estatal Gaesa acumula más de 18.000 millones de dólares en bancos extranjeros y que históricamente el régimen revendía en el mercado internacional el 80% del petróleo que recibía, primero de la URSS y luego de Venezuela.
Crisis humanitaria y apagones. Describe la crisis cubana como estructural y continua desde 1959, agravada tras la invasión rusa a Ucrania, que afectó los canales financieros del régimen vinculados a bancos rusos usados para lavar dinero del narcotráfico. Los apagones, que en algunas zonas superan las 20 horas diarias, son consecuencia directa de la falta de combustible y de la priorización de recursos para la represión.
El rol de China, Rusia e Irán. Shiling argumenta que la operación en Venezuela demostró la superioridad tecnológica de Estados Unidos, especialmente a través del Comando Espacial, que neutralizó los sistemas de comunicación e inteligencia de esos tres países. Concluye que ninguno de ellos tiene capacidad real de intervenir militarmente para rescatar al régimen cubano.
La oposición cubana y el exilio. Reconoce que Cuba, a diferencia de Venezuela, carece de partidos opositores dentro del territorio, pero destaca que la nación cubana en el exilio sí cuenta con estructuras organizadas que mantienen vínculos con disidentes internos. Señala a Marco Rubio como el ejemplo más visible de esa influencia, dada su posición como Secretario de Estado y asesor de seguridad nacional.
América Latina y el silencio cómplice. Analiza el papel del Foro de São Paulo como herramienta de Fidel Castro para llegar al poder por vía electoral tras la caída del subsidio soviético. Señala que líderes como Gustavo Petro y Lula da Silva han guardado silencio sobre Cuba por razones de autoprotección, al estar vinculados a transacciones ilícitas que Estados Unidos podría exponer. Contrasta esa postura con el apoyo abierto de Milei en Argentina, el presidente electo Kast en Chile y el gobierno de Ecuador.
¿Por qué el socialismo deriva en dictadura? En el cierre Shiling sostiene que el socialismo, por su naturaleza intolerante y apocalíptica, no puede terminar de otra manera que en autoritarismo. Distingue entre socialdemocracia e izquierda democrática —que considera legítimas— y el comunismo, que desde Gramsci y la Escuela de Frankfurt mutó hacia la disputa cultural, usando como herramientas la teoría de género y la teoría crítica queer para llegar al poder. Remata con una frase síntesis: nunca conoció a un socialista en el poder que fuera pobre.
Perspectiva de los conductores: Lucía Franco y Andrés Repetto
Los periodistas aportaron datos contextuales relevantes, entre ellos que el PIB cubano acumuló una caída superior al 15% desde 2020, y sostuvieron el diálogo con preguntas sobre el impacto de las sanciones en la población civil, el papel de Rusia y la posición de América Latina.
Al cierre del programa, Lucía Franco introduce una nota discordante característica del alcance e influencia del neosocialismo al análisis de Shiling y aunque reconoce la solidez de sus argumentos, señala que el relato liberal que los sustenta también puede llevar a extremos preocupantes, particularmente cuando se abordan "derechos LGBT e ideología de género" sin mencionar que son los pilares con los que se sustenta y alimentan los promotores del marxismo cultural y señala que los "grises en esos temas representan riesgos tanto desde el extremo socialista como desde la derecha". Andrés Repetto, por su parte, refuerza la contradicción inherente al socialismo en el poder: llega prometiendo igualdad y termina estatizando sin redistribuir, dejando al pueblo sin los beneficios prometidos.
