- Eduardo Mesa
El fracaso de la normalización
La normalización de la dictadura ha sido un estrepitoso fracaso. No ha servido para darle poder a la oposición ni para estimular a ese sector reformista que, como el unicornio de Silvio Rodríguez, sigue sin aparecer. La idea de ablandar el comunismo isleño en el fuego lento del capitalismo de mipymes y remesas a fondo perdido no ha tenido ningún efecto disuasorio sobre los delincuentes que gobiernan Cuba. Para colmo, ha dañado notablemente la percepción de que los cubanos huimos de una cruel dictadura.La normalización de la dictadura ha sido un estrepitoso fracaso. No ha servido para darle poder a la oposición ni para estimular a ese sector reformista que, como el unicornio de Silvio Rodríguez, sigue sin aparecer. La idea de ablandar el comunismo isleño en el fuego lento del capitalismo de mipymes y remesas a fondo perdido no ha tenido ningún efecto disuasorio sobre los delincuentes que gobiernan Cuba. Para colmo, ha dañado notablemente la percepción de que los cubanos huimos de una cruel dictadura.La normalización de la dictadura ha sido un estrepitoso fracaso. No ha servido para darle poder a la oposición ni para estimular a ese sector reformista que, como el unicornio de Silvio Rodríguez, sigue sin aparecer. La idea de ablandar el comunismo isleño en el fuego lento del capitalismo de mipymes y remesas a fondo perdido no ha tenido ningún efecto disuasorio sobre los delincuentes que gobiernan Cuba. Para colmo, ha dañado notablemente la percepción de que los cubanos huimos de una cruel dictadura.
En los últimos treinta años, se hizo costumbre viajar a la isla. Poco a poco, se diluyeron las limitaciones que alguna vez existieron, y de las visitas familiares de carácter humanitario pasamos a los viajes de luna de miel en Varadero y los quince de Cuquita, que en Cuba son más baratos. Y no hablemos de los viajecitos para la cumbancha sexual, porque ese tema supera la frivolidad y se sitúa en el ámbito de la miseria moral.
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