Cuba y la injerencia extranjera

Cuba y la injerencia extranjeraCuba y la injerencia extranjera. Con motivo de las masivas protestas populares en Cuba el pasado 11 de julio, surgieron en la isla y el exilio diversos reclamos que buscan apoyo o participación de actores extranjeros en la solución del problema cubano.

Históricamente, las revoluciones y las luchas contra regímenes no democráticos han buscado y obtenido algún tipo de apoyo o acción extranjera. Comencemos por la propia “revolución” castrista que obtuvo una importante donación de armas del gobierno de José Figueres de Costa Rica. En los archivos desclasificados del Kremlin está la información de que fue la Unión Soviética la que en realidad hizo la contribución sacando armas norteamericanas que estaban guardadas en Checoslovaquia y que hizo llegar a Costa Rica en un buque de carga alquilado. Fidel Castro calificó aquellas armas como “la salvación” de las guerrillas en la Sierra Maestra. 

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Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) recibió del gobierno alemán el dinero y los medios que le permitieron viajar a Rusia e iniciar la Revolución Bolchevique con la que logró derribar al zar y tomar el poder. Sin esa ayuda, Lenin jamás habría triunfado. La ayuda de Francia fue fundamental para que George Washington ganara la guerra contra Inglaterra y lograra la independencia de los Estados Unidos. Los franceses le proveyeron: cañones, pólvora, armas, vituallas y apoyo naval. Los panameños lograron recuperar su democracia gracias a la invasión militar de Estados Unidos contra el régimen de Manuel Antonio Noriega.

Opiniones hay de todo tipo y todas son respetables, pero ante todo lo que necesitan los pueblos oprimidos, especialmente los que están sometidos a dictaduras, son soluciones al problema, venga de donde venga.

En el caso específico de Cuba, hay acontecimientos del pasado como la Enmienda Platt y la influencia decisiva que tenían en la política nacional cubana los embajadores norteamericanos, que generaron un sentimiento antiyanqui. Sin embargo, las empresas norteamericanas en la isla eran las que pagaban los mejores salarios y otorgaban mejores beneficios a sus empleados. Estados Unidos tenía un trato especial para Cuba con la cuota azucarera y, tal vez la mejor expresión de alta consideración para Cuba tuvo lugar después de la Guerra Hispanoamericana de 1898 cuando le otorgó a Cuba su independencia mientras que las otras 3 colonias españolas entregadas a cambio de la paz: Puerto Rico, Guam y las Filipinas quedaron como protectorados norteamericanos.

En verdad, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han ido en las dos direcciones. Pero, el hecho indiscutible y que no es opinión, es que los cubanos han recibido en Estados Unidos un trato especial. La Ley de Ajuste Cubano es un privilegio que muy pocos extranjeros han tenido. Por 30 años, cualquier cubano que lograra llegar a terriotorio norteamericano, aun desde otro país que no fuera Cuba, recibía refugio inmediato. Los cubanos han tenido aquí todas las oportunidades para triunfar y lo han hecho. Para la abrumadora mayoría de los cubanos, Estados Unidos se ha convertido en la Patria que perdimos. También es cierto que los exiliados le han dado a sus hijos y nietos nacidos aquí, una Patria alterna: Cuba. La mayoría de esos descendientes se dicen “cubanos”, hablan español y participan en muchas de las actividades en favor de la isla.

No hay duda que el reclamo de muchos exiliados por una acción armada de Estados Unidos para salir de la dictadura castrista, tiene méritos. En primer lugar por la estrecha relación histórica entre ambos pueblos. En segundo lugar porque si bien nos ayudaron con la creación, organización y la logística de la acción de Bahía de Cochinos, después los traicionaron haciéndola fracasar cuando sus intereses políticos cambiaron de rumbo. Esa es una deuda seria que tiene cualquier gobierno norteamericano con los cubanos. Y en tercer lugar no se puede olvidar que fue precisamente con la ayuda de una superpotencia, la Unión Soviética, que los Castro lograron aplastar a sus primeros adversarios e instaurar la dictadura que los perpetuó en el poder. Si con la participación de una potencia extranjera que les aportó armas, entrenamiento y respaldo político y diplomático, pudieron afincarse en el poder e instalar su dictadura comunista, no pueden haber reparos o remordimientos de conciencia para con la ayuda de otra superpotencia sacarlos del poder.

Un argumento que he escuchado a los que se oponen a una acción armada estadounidense es que “es vergonzoso” pedirle a los jovencitos de Oklahoma o Kansas que vayan a derramar su sangre por nosotros a la isla. En este caso ese argumento no es válido porque inversamente muchísimos cubanos han servido en los cuerpos armados de este país y fueron a pelear a innumerables países del mundo por Estados Unidos. Sus sangres se derramaron por los norteamericanos y por los intereses de esta nación.

Históricamente, Estados Unidos ha iniciado acciones armadas en numerosos países bajo razones mucho menos importantes que las que tendría para hacerlo en Cuba. Ahí están Panamá, Granada, Iraq, Siria, Kosovo, ... y la lista sería casi interminable. Las razones por las que hacerlo en Cuba son:

-El régimen castrista dio su teritorio para que en medio de la Guerra Fría, los soviéticos instalaran cohetes nucleares apuntando al norte y, peor aún, Fidel Castro le pidió a los soviéticos que los dispararan como consta en las Memorias de Nikita Kruschev. Ese régime quiso cometer una hecatombe nuclear en Estados Unidos.

-El régimen castrista prestó su territorio para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. En la Fiscalía Federal de Miami hay un encausamiento criminal, que está sellado, contra Raúl Castro y otros secuaces por esa causa.

-El régimen castrista dio su territorio para que operara, por muchos años, una base de espionaje electrónico soviético para escuchar todas las comunicaciones del este de los Estados Unidos.

-El régimen castrista ha entrenado, armado y enviado fuerzas guerrilleras a todos los países de América Latina con la excepción de México y ha desestabilizado a los gobiernos democráticos de la región usando todos los medios posibles.

-El régimen castrista ha dado refugio seguro a los terroristas que lo han necesitado. Allí se han refugiado los terroristas de la ETA española, del Septiembre Negro alemán, de la OLP palestina, del M-19, las FARC y el ELN de Colombia, del Movimiento “Manuel Rodríguez” de Chile, de los Tupamaros de Uruguay, de los Montoneros y el ERP de Argentina, y así muchos otros innumerables. Muchísimos prófugos de la justicia norteamericana han encontrado también refugio en Cuba como, Joanne Chesimard, asesina de un policía de carreteras de New Jersey.

Por supuesto que lo más deseable es que logremos la libertad de Cuba sin necesidad de ninguna ayuda o participación extranjera, pero teniendo en cuenta el aparato militar y represivo que tiene la dictadura castrista para respaldarse, es improbable que voluntaria y pacíficamente, abandone el poder. Siempre existe la posibilidad de que surja un militar que ame más a Cuba que a la ideología comunista y tome una acción decisiva, pero esa alternativa es poco probable.

La explosión social que ocurrió el 11 de julio es solo el preámbulo de que las cadenas del miedo con que el régimen mantuvo bajo control al pueblo, se rompieron. El país está en bancarrota, endeudado y sin créditos. Las remesas han quedado reducidas. El turismo está ausente y no regresará en largo rato. Las actividades productivas están paralizadas por la creciente cantidad de casos de coronavirus. No hay forma en que el régimen pueda evitar que la situación tan crítica que se vive en la isla pueda aliviarse. Eso significa que la próxima explosión social no va a tardar.

Los cubanos descubrieron que son muchos, muchísimos los que están dispuestos a salir a protestar. Bajo esa premisa es predecible que en la próxima andanada van a salir muchos más y en más lugares que el 11 de julio. Y, cuando eso ocurra, ¿qué va a hacer el régimen? No se puede quedar de brazos cruzados porque saldrían aún más y ocuparían los edificios de gobierno y hasta las estaciones de policía. Si ese fuese el escenario, la solución llegaría en paz. Pero, si ordena a sus agentes disparar y se produce un baño de sangre, ¿habrá alguien que diga no al pedido de una acción militar estadounidense que frene los crímenes? Si no se toma esa acción, el régimen confirmará que tiene impunidad hasta para masacrar al pueblo y la dictadura tendrá asegurado su reinado por muchos años más.

Estoy seguro que para muchísimos cubanos en la isla, una acción militar yanqui que “acabe” con ese régimen abusivo y criminal, sería una gran satisfacción y un castigo más que merecido para los que han causado a los cubanos tanto sufrimiento. 

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