- Jorge Luis León
El comunismo debe ser condenado por ley
Razones sobran.
El comunismo no es solo una teoría económica fallida: es una maquinaria ideológica corrosiva que pervierte el alma de las naciones. Su esencia es el odio: odio de clases, odio al mérito, al éxito individual, a la fe, a la libertad. Desde su génesis, esta ideología ha sido un llamado a la confrontación permanente, a la división social, a la destrucción sistemática del tejido humano que hace posible la civilización.
Karl Marx no ocultó su desprecio por el orden existente: “La religión es el opio del pueblo”, escribió. Pero bajo el comunismo, no solo se combate la religión; se asesina a Dios en nombre del materialismo dialéctico, dejando un vacío espiritual que se llena con el culto a figuras humanas, convertidas en ídolos sangrientos: Lenin, Stalin, Mao, Fidel… todos elevados a la categoría de profetas infalibles por una maquinaria de propaganda que sustituye la verdad por la mentira repetida.
En nombre del “hombre nuevo”, el comunismo busca aniquilar la individualidad, vaciar al ser humano de libre albedrío, someterlo al pensamiento colectivo, imponerle una ética artificial al servicio del Partido. Se promueve el espionaje entre vecinos, la vigilancia sobre los propios hijos, la delación como virtud revolucionaria.
La libertad de pensamiento se castiga como traición. Se adoctrina, no se educa.

El arte bajo sospecha: La trampa del arte revolucionario