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Patria de Martí Artículos y Ensayos

La elección trascendental en la Historia de EEUU

La elección trascendental en la Historia de EEUU

La elección trascendental en la Historia de EEUU. Sería interesante que el FBI abriera sus archivos para identificar cuántos y cuáles miembros clandestinos del Partido Comunista de Estados Unidos son hoy parte del Partido Demócrata.

Cuando el entonces candidato presidencial Barack Obama anunció en el 2008 que iba a “transformar fundamentalmente” a los Estados Unidos, muchos no le prestaron atención, pero la advertencia era muy seria. Transformar fundamentalmente una nación significa modificar sus fundamentos, es decir sus sistemas político y económico.

Por supuesto que Barack Obama nunca explicó en qué consistía esa transformación, ni la prensa insistió en buscar una respuesta. En aquel momento, Estados Unidos estaba “fascinado” con la elección del primer presidente afro-americano en su historia y no era momento para investigar declaraciones enigmáticas de caráter ideológico.

Sin embargo, los que han leído sus libros saben que los padres de Obama eran socialistas. Ambos se conocieron en una clase de idioma ruso en la Universidad de Hawai, en 1960, época de entusiasmo con el socialismo soviético. Su madre, Ann, era una activa militante de las protestas anti-norteamericanas de esa época. Su padre, un estudiante de economía beneficiado con una beca de estudiante extranjero, estaba más politizado. En el East Africa Journal, edición de julio de 1965, se puede leer un artículo suyo, titulado: “Problems Facing Our Socialism” (Problemas que Encara Nuestro Socialismo).

El estudiante Barack Obama dejó claro en sus memorias que su momento más feliz, en la adolescencia, era cuando iba a las charlas socialistas en Times Square. También escribió que su “role model” (persona ideal) era Frank (Frank Marshall Davis), un importante miembro del Partido Comunista de Hawai y amigo muy cercano de su abuelo materno, Stanley. El pensamiento político de Frank Marshall Davies se ha visto expresado, textualmente, en frases y pensamientos de Barack Obama como: “redistribución de la riqueza, estímulos gubernamentales para proyectos de infraestructura pública, cuidados de salud universales pagados por el gobierno, nacionalización de la General Motors, los ‘tentáculos’ de los grandes negocios, las rebajas de impuestos que benefician a los ricos y las ganancias ‘excesivas’ de las compañías petroleras”. Pero, la frase más significativa de todas es, precisamente, el “transformar fundamentalmente” a Estados Unidos porque ese pensamiento (Fundamental Change) fue el título del artículo periodístico con que Frank Marshall Davies inició su primera columna en el diario “Chicago Star” el 6 de julio de 1946.

Estas similitudes y expresiones ideológicas marxistas, entre Frank y Barack, no pasaron desapercibidas para algunos periodistas y el 23 de marzo del 2015, el diario “The Washington Post”, un periódico pro Obama, publicó un artículo titulado “Frank Marshall Davies, Obama’s Communist Mentor?”

Sin discusión posible, la medida más importante de la Administración de Barack Obama no estaba anunciada en su plataforma política y, sin embargo, fue la que inmediatamente presionó para convertir en ley: “Obamacare”. Es importante recordar el secretismo y la premeditación que usó Obama para imponer la aprobación de la ley. Su redactor fue el economista de MIT, Jonathan Gruber, quien luego admitió que escribió la ley “explotando la ignorancia política” del norteamericano promedio de forma que no se dieran cuenta del propósito final de esa ley.

Las presiones políticas de Obama llegaron hasta el extremo de exigirle a la Speaker de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que presentara el Obamacare a votación sin siquiera haber dado tiempo a que los legisladores leyeran el extenso texto. Pelosi anunció: “Vamos a votar primero y luego leemos la ley…” Así de compulsivo y anti-democrático fue el procedimiento legislativo puesto en práctica.

¿Por qué tenía tanta importancia para Obama esa medida? Los que han estudiado el Obamacare saben que la ley está diseñada para hacer imposible que las aseguradoras médicas privadas pudieran cubrir los crecientes costos médicos cobrando primas tan bajas. Eventualmente, todas abandonarían el mercado y solamente quedaría el gobierno como proveedor de seguros médicos. Para perpetuarse, el sistema socialista necesita tomar el contol de la sociedad y eso se logra creando un sistema de dependencia del ciudadano hacia el gobierno. La primera

dependencia, por su amplia necesidad, es el cuidado de la salud. Por esa razón, Obamacare fue la prioridad de Barack Obama. Luego vendrían la educación y los empleos.

Con Obamacare, Barack Obama había logrado el primer paso en su proyecto de “transformación fundamental” de los Estados Unidos. Pero, su proyecto se estropeó cuando el pueblo americano le quitó su control de la Cámara de Representantes en el 2014. A partir de ese momento, Obama moderó su proyecto de “transformación fundamental” esperando recuperar el control total del congreso en las elecciones del 2012. Sin embargo, las numerosas “Regulaciones” que impuso a través de “Ordenes Ejecutivas”, como forma de evadir al Congreso, ocasionaron muchísimo daño a las industrias del carbón, el acero y las manufacturas en estados industriales importantes. Esas “Regulaciones” eran facilmente identificables como enfocadas en socavar el sistema capitalista, que es un objetivo fundamental en el camino al socialismo.

Ese daño a los empleos y ciudades que dependían de esas industrias, condujo a que Barack Obama tuviera 7 millones 100 mil votos menos en su reelección y que no pudiera recuperar la Cámara de Representantes, pero aún así se reeligió. La incapacidad de Mitt Romney, después de aplastarlo en el primer debate presidencial, le dio el respiro necesario. Obama pasó a ser el primer presidente en la historia americana que logra reelegirse con menos votos que en su primera elección.

Su segundo período presidencial fue intrascendente porque el control republicano de la Cámara de Representantes le impidió avanzar su agenda ideológica. Sin embargo, Obama continuó socavando el sistema político y económico de Estados Unidos de diversas formas: se distanció de los mejores aliados de Estados Unidos, Inglaterra e Israel; se acercó a la Rusia de Putin cancelando la instalación del escudo anti-misiles en Polonia; firmó un acuerdo nuclear con Irán (enemigo jurado de Estados Unidos) que le permitiría tener un arma nuclear en menos de 10 años y además le entregó $1,700 millones en efectivo que estaban congelados por sanciones económicas; incrementó la dependencia norteamericana del petróleo árabe prohibiendo la extracción en numerosas áreas; duplicó la deuda de Estados Unidos con gastos innecesarios y hasta absurdos; aumentó los impuestos corporativos e individuales perjudicando la rentabilidad de las pequeñas empresas. El 18 de septiembre del 2019, un columnista del New York Times escribió sobre Obama resumiendo su administración como “un desastre económico y un callejón político sin salida” (An economic disaster and a political dead end)”

Las cifras reales (no relativas) muestran el comportamiento de la tasa de pobreza en Estados Unidos bajo Obama: 2009=14.3%; 2010=15.1%; 2011=15.9%; 2012=15.8%; 2013=15.8%; 2014=14.8%; 2015=14.8; 2016=13.5% Esos resultados demuestran la altísima tasa de pobreza que padeció el país en todo su primer período. Sólamente en el último año de su segundo período, hubo un alivio por debajo de 14%. La única forma de calificar su administración, en términos de lucha contra la pobreza es de, mala.

Otra evidencia de su pobre desempeño económico lo muestran las cifras de norteamericanos recibiendo sellos de alimentos: 2009=32 millones; 2010=39.5 millones; 2011=44.1 millones; 2012=46.4 millones; 2013=47.8 millones; 2014=46.5 millones; 2015=46 millones; 2016=44.9 millones. ¿Muestran esas cifras una buena gestión? Absolutamente, no.

¿Por qué hay que mencionar toda esa historia de datos? Porque en este momento, el Partido Demócrata y su aliada política, la prensa liberal, tratan de escribir una historia diferente sobre la última administración demócrata. Un ejemplo claro de la manipulación informativa es que “Obama recibió una profunda crisis económica y un país sumido en la recesión, y que el éxito de la Administración Trump se debe al trabajo hecho por Obama”.

Todo eso es falso. El Departamento del Tesoro, bajo Obama, identificó oficialmente la fecha del 30 de junio del 2009 como el fin de la recesión del 2008. Técnicamente una recesión termina cuando se han producido 2 trimestres consecutivos de crecimiento económico. Eso significa que la economía comenzó a crecer desde el primero de enero

del 2009, exactamente 20 días antes que Barack Obama ocupara la Casa Blanca. Es decir, Obama no tuvo ni un solo día de recesión económica.

¿De qué forma la prensa liberal disfraza la verdad para “maquillar” la administración de Obama? Muy fácil. Simplemente, escogen cifras relativas. Por ejemplo, usan el mes de enero del 2009 como fecha “base” para empezar a medir los cambios económicos. De esa manera, por ejemplo, los incrementos en la tasa de pobreza y personas en sellos de alimentos, tienen aumentos muy moderados de año en año. La única verdad son las cifras anuales, sin relativismos, como aparecen arriba.

Las tasas de desempleo muestran otra de las historias que el Partido Demócrata y sus aliados de la prensa liberal quieren modificar. La tasa en el 2008, el año que terminó 20 días antes de que Obama ocupara la presidencia, fue de 5.8%. Recuerden que la economía comenzó a crecer desde el 1ro de enero del 2009. Las tasas de desempleo durante el primer mandato de Obama fueron: 2009=9.3%; 2010=9.6%; 2011=8.9%; 2012=8.1%. Nótese que fueron muy altas a pesar de que el país había dejado detrás la recesión. En su segundo período las tasas mejoraron solamente en sus 2 últimos años: 2013=7.4%; 2014=6.2%; 2015=5.3%; 2016=4.9%. Un economista destacado lo calificó acertadamente al decir que “la economía comenzó a recuperarse por sí misma, después de 6 años, y a pesar de las políticas anti-capitalistas de Obama”.

Otra razón importante para escribir sobre el ex Presidente Obama es que el Partido Demócrata está utilizando la popularidad que aun tiene para darle “brillo y atractivo” a un candidato opaco y sin carisma como es Joe Biden. A Obama le entregaron el espacio más privilegiado en la inauguración de la Convención Demócrata, pero todos saben que Biden no es Obama. Incluso, Obama no deseaba que Joe Biden fuera un candidato del partido demócrata a la presidencia. El 16 de agosto del año pasado, el periódico The New York Times reportó, de fuentes confiables, que el ex Presidente Obama había tratado de disuadir a Joe Biden de su aspiración presidencial y citó, textualmente, las palabras de Obama: “You don’t have to do this, Joe, you really don’t” (Tú no tienes que hacer eso, Joe, tú realmente no tienes que hacerlo”.

Es evidente que Barack Obama, el líder indiscutible del Partido Demócrata, deseaba a otro aspirante como nominado del partido a la presidencia y, eso lo notamos también por la forma demorada y tibia con que expresó su respaldo a Biden. Sin embargo, ante el evidente estado de deterioro mental que muestra con frecuencia Joe Biden, la selección del candidato a la vicepresidencia se convirtió en una oportunidad para retomar la agenda inconclusa de una “transformación fundamental” de los Estados Unidos.

La “mordaza” que se auto-impuso el ganador de la nominación demócrata al anunciar que su vice sería una mujer y negra, mostró que la influencia de Barack Obama estaba ahí para imponer a alguien “confiable” que retomara su agenda socialista. Las dos opciones posibles eran Susan Rice y Kamala Harris. Susan, arrastraba el escándalo de las mentiras que dijo sobre los hechos en Benghasi y es probable que esté envuelta en desafíos judiciales producto de una investigación en curso sobre la trama rusa y el espionaje a la campaña del candidato Donald Trump. La Senadora Harris, no tiene tanto “bagage” negativo y, en algunos momentos de la campaña política, recibió comentarios elogiosos de parte de Obama. Un dato que puede ser significativo para haber sido escogida es que su padre, Donald Harris, fue identificado por los alumnos, en su época de profesor de economía de Sanford University, como un “académico marxista”. Además, la línea política de Kamala es la que más se acerca a la de Obama, después de Bernie Sanders.

Está muy claro para todos en Washington que, si Joe Biden resultara electo, difícilmente podría completar sus 4 años de gobierno. Ahí puede estar, definitivamente, la continuación de la agenda para “transformar fundamentalmente” a los Estados Unidos.

Es valioso saber que desde el gobierno de Franklin Delano Roosevelt, la estrategia del Partido Comunista de América cambió y optó por integrarse al “nuevo” Partido Demócrata que, bajo Roosevelt se había transformado en sindicalista y popular. Ese cambio de táctica está evidenciado en el Expediente (ya desclasificado) de 600 páginas que el FBI mantenía sobre Frank Marshall Davies. En abril de 1950, un informe en el expediente dice que: “miembros subversivos comunistas en Honolulu están concentrando sus esfuerzos para infiltrar al Partido Demócrata mediante el control de sus Clubs de Precintos y otras organizaciones”. Y, agregaba: “Estos subversivos comunistas están empujando a sus candidatos en las elecciones de esos Clubs de Precintos”.

El expediente citaba, el 6 de abril de 1950, un informe de que “uno de esos candidatos, Frank Marshall Davies, fue elegido ‘delegado y secretario adjunto’ para la Convención Territorial del Partido Demócrata en su Club de Precinto”. En efecto, Frank asistió a la Convención del 30 de abril de 1950 como representante del Tercer Precinto del Quinto Distrito.

Sería interesante que el FBI abriera sus archivos para identificar cuántos y cuáles miembros clandestinos del Partido Comunista de Estados Unidos son hoy parte del Partido Demócrata.

Con todos estos precedentes y teniendo la experiencia de lo rápido que son los socialistas para crear las dependencias populares hacia el gobierno y las nefastas consecuencias que se derivarían, nadie debe dudar que esta elección presidencial es la más trascendental en la historia de Estados Unidos.

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Fuente o Autor Info:
Luis Zuniga Rey
Luis Zúñiga Rey, escritor cubano, diplomático y ex preso político por 19 años

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